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reiki rosacruz -8-

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reiki rosacruz -8-

Mensaje por kullo el Miér Sep 14, 2011 8:22 pm

CAPÍTULO XVII

En el esquema de este capítulo puede encontrar una lista de aquellos trastornos, más o menos graves, que pueden ser tratados por medio de un estímulo positivo o negativo de los ganglios simpáticos que van del quinto torácico al primero lumbar. Para cualquiera de ellos, puede aplicarse el tratamiento sobre el décimo o undécimo ganglios torácicos, pues tal corno liemos indicado anteriormente, ambos tienen conexiones con los otros ganglios de esta serie. Además, son fácilmente accesibles en los auto-tratamientos.
Le recordamos que el décimo y el undécimo ganglios simpáticos se encuentran a ambos lados de la columna vertebral, en la zona dorsal que puede ser alcanzada sin esfuerzo pasando la mano por detrás de la espalda. Esta zona está situada a la altura de la extremidad inferior del esternón. Todo tratamiento aplicado sobre esta región nos pone en contacto con estos dos ganglios o con los que se encuentran próximos a ellos, permitiendo tratar eficazmente los estados patológicos indicados en las páginas siguientes.

EL TRATAMIENTO DE LOS DOLORES

Como habrá podido comprobar al estudiar los esquemas que le han sido presentados hasta ahora, a unos dolores les hemos llamado inflamatorios, y a otros, espasmódicos. Es muy importante diferenciar bien estas dos clases de dolores, ya que no corresponden a las mismas enfermedades. Además, mientras los primeros necesitan un tratamiento negativo, los segundos, lo necesitan positivo. Nos parece apropiado definir brevemente sus características a fin de que pueda distinguirlos y tratarlos eficazmente.
Los dolores inflamatorios suelen estar ligados a una destrucción de los tejidos y a una acumulación importante de sangre en esa parte del cuerpo. Esta es la razón por la que se debe aplicar un tratamiento negativo. Generalmente están asociados a una sensación de calor, escozor o tensión caliente. Entre los dolores inflamatorios se pueden citar la amigdalitis, otitis, sinusitis, artritis, hepatitis, apendicitis etc.
Habrá notado que cuando en un esquema figuran dolores inflamatorios que pueden ser tratados con un tratamiento negativo, también figuran en el mismo las inflamaciones que producen. Esta aparente repetición se ha hecho a propósito, ya que un examen médico puede revelar que existe un principio de inflamación local sin que hayan aparecido todavía dolores inflamatorios. Tampoco todas las inflamaciones son siempre infecciosas.
En cuanto a los dolores espasmódicos, la mayoría de las veces son el resultado de una falta de oxigenación en esa parte del cuerpo, que puede ser debida a un escaso aporte de sangre o a una constricción de los vasos sanguíneos. Por eso necesitan un estímulo de energía positiva. Se sienten como un calambre, un pinzamiento, una torsión o un espasmo. Dolores espasmódicos son la angina de pecho por espasmo de las cororarias, los dolores experimentados en las articulaciones después de un traumatismo, la artrosis, los espasmos estomacales, intestinales,
etc.
Cada vez que sienta un dolor, debe intentar definir cuales son sus características a fin de determinar si es inflamatorio o espasmódico Una vez hecho esto, debe efectuar un tratamiento positivo o negativo sobre el ganglio que está relacionado con el órgano o parte del cuerpo afectada.

CAPÍTULO XVIII

La lista de enfermedades que figura en el esquema de este capítulo, no es muy larga, pero la componen trastornos que suelen ocasionar penosos sufrimientos. Se pueden aliviar, neutralizando su causa, aplicando un tratamiento positivo o negativo sobre los ganglios lumbares, y especialmente, sobre el segundo, tercero y cuarto, que están situados en la zona que corresponde a la parte baja de la espalda, encima de las vértebras sacras. Le recordamos que esta zona se encuentra aproximadamente al nivel del ombligo. También le recordamos que los ganglios sacros no se utilizan nunca en los tratamientos rosacruces y que no existen ganglios en el coxis. Después del cuarto ganglio sacro, las dos cadenas simpáticas del sistema nervioso autónomo se unen en un ganglio terminal.

LAS HERIDAS EXTERNAS

En el capítulo anterior hemos descrito los dos grandes tipos de dolores que se pueden sufrir. Hemos visto que no corresponden al mismo género de afecciones y que necesitan un tratamiento diferente. Existe otro más que se puede asociar a los golpes y heridas externas que no exigen una intervención médica, pero que ocasionan intensos sufrimientos en un momento dado. Son los cortes ligeros, los arañazos, las heridas superficiales, las picaduras de insectos, la equimosis, la hinchazón causada por un choque violento, etc. En todos estos casos debe proceder de la manera siguiente:
- Coloque los dedos medio e índice unidos de la mano izquierda a un lado del lugar dolorido y los dedos medio e índice de la mano derecha al otro lado, tal como se muestra en esta ilustración:
- Mientras mantiene los dedos en esa postura, proceda a efectuar una serie de respiraciones profundas neutras. Le recordamos que se efectúan inspirando y espirando profundamente por la nariz, sin bloquear la respiración.
- Después, de haber efectuado este tratamiento durante unos cinco minutos, déjelo. Si el dolor persiste, puede repetirlo después tic una pausa de al menos quince minutos.
- Aunque este tratamiento es muy eficaz para aliviar los dolores y acelerar los procesos de cicatrización y curación, debe ir acompañado de los cuidados apropiados en estas circunstancias que permitan evitar las infecciones (desinfectantes, pomadas apropiadas, etc). Si el dolor persiste en duración o en intensidad, es aconsejable consultar a un médico o a un especialista relacionado con la medicina, ya que hay heridas, en apariencia benignas, que pueden ocasionar graves infecciones.
Este capítulo especial es el último de la serie que hemos dedicado a enumerar los diferentes trastornos, más o menos graves, que pueden ser aliviados o curados aplicando la terapia rosacruz. En el próximo capítulo seguiremos nuestro estudio sobre la curación, examinando con detalle la manera de proceder para aplicar a otros los tratamientos rosacruces. Mientras tanto, le recomendamos una vez más que preste toda su atención al estudio de estos esquemas para aprender su contenido.

CAPÍTULO XIX

Hemos dedicado los cuatro últimos capítulos a la presentación de la mayor parte de dolencias, más o menos graves, que pueden ser aliviadas o curadas aplicando la terapia rosacruz. Pero debemos repetir una vez más que todos los tratamientos que hemos puesto en su conocimiento no deben, en ningún caso, sustituir a la medicina. Si una dolencia persiste, debe aconsejar siempre al paciente que se haga examinar por un médico, a fin de saber exactamente cual es el origen de la misma. Si es usted quien tiene problemas de salud, este consejo debe aplicárselo a sí mismo. Tal como ya hemos indicado anteriormente, si tiene alguna enfermedad grave, no vamos a recomendarle una terapia determinada, sino que es usted quien debe elegir aquella que más lo convenga. Nos contentaremos con decir que, aunque algunas lo pretendan, no existe ninguna terapia que sea capaz de curar todo tipo de enfermedades. El hombre siempre tiene libertad sobre su cuerpo, y sólo él puede y debe decidir su destino, tanto en el plano físico como en el plano cósmico.
En el próximo capítulo pondremos algunos ejemplos de enfermedades que servirán para ilustrar mejor el método que le ha sido explicado para aplicar los tratamientos rosacruces. Pero antes de pasar al estudio de estos ejemplos, debemos insistir en dos aspectos muy importantes de la curación metafísica. Se trata de la manera en que deben prepararse, tanto usted como su paciente, antes de la aplicación del tratamiento. Tal como ya está en condiciones de comprender, la terapia rosacruz está basada en la energía síquica transmitida a los órganos o a los tejidos enfermos por medio de los ganglios de la división ortosimpática del sistema nervioso autónomo. De ello se podría deducir que su eficacia sólo depende de esta transferencia energética y, por consiguiente, una buena aplicación de los dedos y una respiración negativa o positiva correcta debería bastar para curar los trastornos sufridos por cualquier persona. Esta conclusión es falsa, ya que la curación mística necesita otras condiciones que son igualmente importantes. Una de ellas es que usted no puede curar al prójimo si no hace todo lo posible para mantener un perfecto estado de salud, lo que supone, en primer lugar, que debe comenzar aplicando a su vida las reglas básicas mencionadas en los primeros capítulos de este libro sobre la manera de mantener saludable el cuerpo físico, y especialmente, todo lo que concierne a la higiene alimentaria y respiratoria. En segundo lugar, significa que su actitud mental y emocional debe ser siempre lo más pura posible. Si cuando aplica un tratamiento rosacruz su salud física y su estado sicológico dejan mucho que desear, es evidente que los resultados obtenidos no podrán ser satisfactorios. Debe comprender que la eficacia de la terapia rosacruz depende, no sólo de la manera correcta de aplicar el tratamiento, sino también de su capacidad para mantenerse en armonía con Dios, tanto en el plano físico como en el mental y emocional. Cuanto más reúna estas condiciones, más posibilidades tendrá de convertirse en un poderoso medio capaz de canalizar las fuerzas curativas del universo para mayor provecho de aquellos que las necesitan.
Puesto que uno de los aspectos de la curación rosacruz corresponde a la transferencia de energía negativa o positiva que se produce entre usted y su paciente, es importante que, antes de dar un tratamiento, procure que su propio potencial energético sea lo más potente posible. Para ello, le aconsejamos, que siempre que pueda, antes de proceder a dar un tratamiento rosacruz, efectúe uno de los dos ejercicios preparatorios que vamos a presentarle a continuación. El primero de los ejercicios tiene la finalidad de acrecentar la polaridad negativa que emana de su mano izquierda, por lo que, en consecuencia, debe preceder a los tratamientos de estímulos negativos. El segundo, por el contrario, produce un incremento del magnetismo positivo que irradia de su mano derecha, por lo que es una buena preparación para dar tratamientos de estímulos positivos. Además, justo antes de practicar el ejercicio que más convenga a la situación, le sugerimos que se lave bien las manos y que beba un vaso de agua. En el anexo de este capítulo encontrará una ilustración que representa esquemáticamente las posiciones que deberá adoptar para efectuar estos dos ejercicios preparatorios.

EJERCICIO PREPARATORIO N° 1

Para realizar este ejercicio deberá ponerse de pie delante de una ventana abierta o al aire libre, los pies juntos el uno contra el otro y las manos con las palmas unidas. Mientras permanece en esta posición durante aproximadamente cinco minutos, deberá efectuar una serie de respiraciones profundas negativas que, vamos a recordarle una vez más, se hacen inspirando profundamente por la nariz, espirando nuevamente por la nariz y bloqueando los pulmones vacíos de aire tanto tiempo como le sea posible sin experimentar molestias.
EJERCICIO PREPARATORIO N° 2
Para realizar este ejercicio deberá ponerse de pie, delante de una ventana abierta o al tire las piernas y los brazos separados, los pies bien planos en el suelo y las palmas de las manos dirigidas liad a lo alto. Mientras permanece en esta posición durante aproximadamente cinco minutos, debe proceder a realizar una serie de respiraciones profundas positivas, que vamos a recordarle, se hacen inspirando profundamente por la nariz, reteniendo la respiración el mayor tiempo posible sin experimentar molestias, y espirando lentamente por la nariz.
Una vez efectuado el ejercicio apropiado, puede acercarse al paciente a fin de darle el tratamiento correspondiente, pero antes vamos a indicar lo que éste debe hacer. Debe pedirle que se siente en una silla o en un taburete, con la columna vertebral bien recta, los pies separados y bien apoyados en el suelo, y con las palmas de las manos sobre las rodillas. No es necesario que se descalce ni que se desvista. Como ya hemos explicado anteriormente, la terapia rosacruz se aplica especialmente sobre el primer ganglio cervical, el tercer ganglio cervical o primer ganglio torácico, el décimo y undécimo ganglios torácicos, y el segundo, el tercero y el cuarto ganglios lumbares. Es evidente que no es necesario que el paciente se desvista para dar un tratamiento sobre los ganglios cervicales. En cuanto a los tratamientos aplicados sobre los ganglios torácicos y lumbares antes citados, también pueden efectuarse a través de la ropa, siempre y cuando no se trate de un abrigo o de una chaqueta gruesa, en cuyo caso, puede pedir al paciente que se lo quite.
Mientras el paciente permanece en esta posición, y tal como le hemos sugerido en un capítulo anterior, puede decirle que va a darle un tratamiento que está basado en la estimulación del cuerpo por medio de la energía natural que poseen todos los seres humanos.
La experiencia prueba que la gente admira a las personas que demuestran poseer cierta cultura otorgándoles más fácilmente su confianza. Por esta razón, cuando vaya a tratar a una persona, pensamos que puede ser conveniente que le explique, con palabras sencillas, en qué consiste el tratamiento que le está siendo aplicado. Por ejemplo, puede decirle que la medicina convencional cura actuando sobre el sistema nervioso cerebro-espinal, mientras que la terapia que va usted a aplicar actúa sobre el sistema nervioso autónomo. También puede explicarle que éste consta de dos cadenas ortosimpáticas situadas a ambos lados de la columna vertebral que están compuestas de ganglios que están en relación directa con todos los órganos del cuerpo. Dependiendo del interés que demuestre ante estas explicaciones, puede continuar diciendo que va a proceder a estimular con energía negativa o positiva el ganglio ortosimpático que está relacionado con la parte del cuerpo que le hace sufrir, a fin de restablecer el oportuno equilibrio energético. Estas explicaciones darán confianza al paciente permitiéndole comprobar que usted dominará perfectamente la técnica y que ésta está basada en un buen conocimiento de la anatomía humana, no teniendo nada que ver con prácticas más o menos oscurantistas como las que realizan ciertos sanadores que, realmente, no lo son.
Usted es quien debe determinar qué es lo que debe decir o no a fin de que su paciente adquiera confianza. Lo realmente importante es que comprenda que lo que va a hacerle no tiene ninguna relación con procedimientos mágicos u ocultos, sino que se trata de una terapia que está en total acuerdo con las leyes fisiológicas que actúan en el cuerpo humano. De hecho, al igual que usted debe prepararse para dar un tratamiento, también es importante que, tamo en el plano físico como en el sicológico, su paciente esté bien dispuesto para recibirlo. Aquí es justamente donde interviene la eficacia de la Debe inducir a su paciente a que se someta a usted con la convicción absoluta de que va a aplicarle unos principios curativos que ya fueron utilizados por eminentes médicos del pasado, pero que permanecen ignorados por la medicina general. Por ejemplo, puede mencionar los nombres de Hipócrates, de Paracelso, de Alexis Carrel y de muchos más. Al hablarle, elija las palabras más sencillas, prestando atención a que sus explicaciones no den la impresión de que quiere alardear de sus conocimientos. Esta actitud iría contra los objetivos buscados, ya que el paciente, en lugar de abrirse ante usted con la certeza de que está aprendiendo algo, se cerraría ante sus palabras creyendo que sólo desea darse importancia. Debe, por tanto, aprender a sopesar sus argumentos y estudiar con todo discernimiento la forma de presentarlos.
Si sabe lo que debe decir al paciente, emprenderá el tratamiento en las mejores condiciones, ya que sus explicaciones actuarán sobre su consciencia como sugestiones positivas. Esto no quiere decir que la terapia rosacruz esté basada únicamente en la confianza del enfermo hacia el curador. Lo que significa, simplemente, es que toda curación depende de factores tanto sicológicos como fisiológicos. Después de haber establecido una relación de confianza entre usted y la persona que va a tratar, colóquese detrás de ella. Si su estado general lo permite, puede pedirle que, a su propio ritmo, mientras dura el tratamiento, realice el mismo tipo de respiraciones profundas que está usted realizando. También puede explicarle someramente por qué se efectúan este tipo de respiraciones y cual es su efecto en el plano energético.
Una vez definida la naturaleza del tratamiento a efectuar, coloque los dedos pulgar, índice y medio de la mano correspondiente en el ganglio apropiado. No se preocupe demasiado por el lugar exacto de los dedos sobre el ganglio, ya que si aplica lo que le hemos dicho a propósito de su emplazamiento, entrará en relación con él. Además, debe tener en cuenta que existe un vínculo simpático que hace que todo estímulo efectuado sobre uno de ellos, repercuta sobre los que se encuentran cerca. Antes de comenzar el tratamiento, diga mentalmente la siguiente invocación: "Que la sublime esencia cósmica penetre en mi ser y me purifique de toda impureza de mente y cuerpo, a fin de poder ser un canal del que se sirvan las fuerzas universales para aliviar y curar. ¡Qué así sea! ". Esta invocación tiene como objetivo principal armonizarle con Dios y hacer que entre en el estado interior requerido. Debe recitarla mentalmente y de memoria, ya que el paciente no tiene por qué conocerla. Además, si queda limitada al ámbito del pensamiento, es más fácil concentrarse en su sentido e importancia.
Después de haber dicho mentalmente la invocación, proceda a realizar el tratamiento adecuado. Mientras lo hace, no debe contentarse con poner los dedos en los ganglios correspondientes y con llevar a cabo las respiraciones requeridas. Debe, además, visualizar la energía curativa que, desde Dios, desciende sobre usted, le atraviesa e irradia a través de sus dedos. Para ello, imagine esta energía bajo la forma de un flujo luminoso que penetra en usted por la parte superior de la cabeza, se desliza a lo largo de su brazo, penetra en su mano, atraviesa sus dedos pulgar, índice y medio, y finalmente, pasa al cuerpo del paciente a través del ganglio sobre el que está aplicando el tratamiento. A partir de ese momento, continúe su visualización y vea como esta misma energía se propaga a lo largo de la cadena ortosimpática del paciente, como alcanza el órgano o la parte del cuerpo enferma, envolviéndolo totalmente con una luz regeneradora y curativa. Al aplicar el tratamiento al visualizar la energía curativa que está transmitiendo, haga un llamamiento a los Maestros Cósmicos que, como bien sabe, estarán a su lado para ayudarle siempre que su deseo sea sincero y su corazón permanezca puro.
Cuando termine el tratamiento, y justo antes de retirar los dedos, diga mentalmente la siguiente invocación: "La ley cósmica se ha cumplido para la curación de este Hermano. ¡Amén!" Esta invocación de clausura marca el momento a partir del cual, e independientemente de usted, empieza a cumplirse la ley cósmica que mejorará al paciente. Al igual que la de apertura, debe ser pronunciada mentalmente y de memoria. A continuación, puede pedir al paciente que se levante. Para reforzar la eficacia del tratamiento, puede repetirlo después de una pausa de aproximadamente media hora. Puede aprovechar esta pausa para magnetizar un vaso de agua que le dará a beber.
En el próximo capítulo estudiaremos algunos tratamientos particulares y le indicaremos como debe proceder en ellos. Eso nos permitirá hacer una síntesis de todo lo que le hemos explicado hasta el presente sobre la manera de aplicar la terapia rosacruz.

CAPÍTULO XX

Este capítulo lo vamos a dedicar a presentarle unos cuantos ejemplos a fin de que pueda asimilar correctamente el método que debe seguir para dar un tratamiento rosacruz a quien lo necesite. Pero antes debemos insistir una vez más en que no debe aplicar la terapia rosacruz a la primera persona que se cruce en su camino sino que debe limitar su empleo a sus familiares, amigos o a la gente de su entorno. Siempre, cuando esté dando un tratamiento, debe esforzarse por demostrar que estas prácticas están basadas en un exacto conocimiento de las leyes que rigen el cuerpo humano. Como ya hemos explicado en el capítulo anterior, es más importante ganar la confianza del enfermo demostrándole que está en posesión de ciertos conocimientos, que permitirle suponer que le está aplicando un tratamiento mágico que no llega a dominar. Además, debe ser modesto, no haciendo suponer al enfermo que su tratamiento es infalible y que siempre cura. Insistimos en que su paciente debe tener confianza en usted, pero eso no quiere decir que deba presumir de los resultados, sino que intente que mantenga una actitud interior positiva y receptiva hacia el tratamiento que va a serle aplicado.
Tal vez no comprenda por qué insistimos tanto en la necesidad de utilizar la terapia rosacruz con circunspección. No es porque dudemos de su eficacia, sino al contrario. Es porque sabernos por experiencia que no todo el mundo está preparado para comprender y aceptar las verdades que ignora y para cuestionar los valores fundamentales en los que ha creído siempre. En el ámbito de la curación, existen todavía muchos prejuicios que hacen difícil una apertura hacia nuevas formas de terapia. La gente de nuestro entorno ha sido condicionada para creer que las causas de todas las enfermedad son corporales, y que sólo las intervenciones físicas son eficaces para neutralizarlas. Esto explica que en el siglo XX se hayan batido en Occidente todos los récords en el consumo de medicamentos y de vacunas, aunque la eficacia de algunas esté lejos de ser demostrada, pero han tenido tan buena promoción que los hombres se han creado una dependencia de ellos. Por ejemplo, es bien conocido que muchos medicamentos no tienen ninguna virtud curativa y que su efecto saludable es debido a la credibilidad que le prestan los usuarios. Quizás nuestras palabras pueden parecer excesivas o alarmistas, pero dejamos a cada miembro el trabajo de determinar por sí mismo si la medicina de los tiempos modernos se ha alejado o no de los preceptos morales que servían de base a la Medicina Tradicional. Por nuestra parte, no nos cabe ninguna duda de que se ha apartado de ella debido a que ha perdido de vista que el hombre está compuesto de cuerpo y alma, ya que toda terapia que no tenga en cuenta esta dualidad, está condenada al fracaso. No queremos condenar a todos los médicos, pues muchos de ellos son conscientes del riesgo en el que incurre la medicina actual al querer resolver todos los problemas de la salud partiendo sólo de la dimensión material del ser humano. Tampoco es nuestra intención restar importancia a los considerables progresos realizados por la ciencia médica. en muchos aspectos. Pero sí queremos llamar su atención sobre el hecho de que la mejor medicina, la que deberá ocupar el primer plano de la terapia de los tiempos nuevos, es la que aplique los grandes principios de la ciencia al cuidado del cuerpo y las grandes leyes del misticismo al bienestar del alma.
Vamos a exponer ahora algunos ejemplos de tratamientos rosacruces, y también, cómo deben ser aplicados a la luz de lo que le acabamos de explicar en los capítulos anteriores.

PRIMER EJEMPLO

Supongamos que una persona de su entorno tiene unas anginas que no se curan bien. Puede proponerle el tratamiento explicándole que se trata de un método terapéutico basado en volver a equilibrar las energías síquicas del cuerpo. Dependiendo de la persona, deberá usted determinar hasta donde deben llegar estas explicaciones, presentándole, tal como le hemos aconsejado, a grandes rasgos, nuestros principios de curación.
- Antes de proceder al tratamiento, lávese las manos cuidadosamente, beba un vaso de agua y, tal como fue explicado en detalle en el último capítulo, intente prepararse durante unos cinco minutos realizando el ejercicio correspondiente (en este caso concreto, el N° 1). Ocúltese discretamente o busque cualquier pretexto para ausentarse durante unos instantes. Si las circunstancias no le permiten efectuar esta preparación, proceda directamente a dar el tratamiento.
- Pida al paciente que se siente en una silla o en un taburete, con la columna vertebral bien recta, las manos sobre las rodillas y los pies separados, bien planos sobre el suelo. Colóquese detrás de él . Explíquele el tipo de respiraciones profundas que va a realizar, y por qué causa, y siempre que su estado se lo permita, propóngale que las haga él también durante el tratamiento, a su propio ritmo.
- Puesto que se trata de anginas, y de acuerdo con lo indicado en el capítulo XV, el tratamiento a aplicar debe ser negativo sobre el primer ganglio cervical de la cadena ortosimpática derecha. Para ello, debe colocar el pulgar, el índice y el medio izquierdos en el lado derecho de la columna vertebral del paciente, en la cavidad de la nuca, a la altura de la boca. Justo antes de empezar el estímulo, diga mentalmente la invocación que le hemos indicado en el capítulo anterior: "Que la sublime esencia cósmica penetre en mi ser y me purifique de toda impureza '' de mente y cuerpo, a fin de poder ser un canal del que se sirvan las fuerzas universales para aliviar y curar. ¡Que así sea!".
- Puesto que se trata de un tratamiento negativo, proceda a realizar une serie de respiraciones profundas negativas durante cinco o diez minutos. Vamos a recordarle que se hacen inspirando
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