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reiki rosacruz -5-

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reiki rosacruz -5-

Mensaje por kullo el Miér Sep 14, 2011 8:14 pm

Como es natural, el cerebro es el centro de control del sistema nervioso cerebro espinal. Está situado en la cabeza, protegido de los golpes por el cráneo, y la mayor parte de los sabios afirman que este importante órgano es la sede de la consciencia y del pensamiento Por nuestra parte, consideramos que no es nada más que el transformador de ciertas vibraciones muy sutiles que, tras haber sido sometidas a los diversos mecanismos cerebrales, dan lugar a lo que denominamos "pensamientos conscientes". Para ser más exactos, debe saber que las enseñanzas rosacruces siempre han afirmado que el cerebro es la sede de las facultades manifestadas por la consciencia objetiva del hombre, pero en ningún caso dicen que sea el centro exclusivo de todas las fases de la consciencia humana. La mejor prueba de ello es que un ser humano puede continuar viviendo en estado más o menos vegetativo, como en ciertos tipos de coma, aunque se vea privado de las funciones cerebrales.
Todavía sabemos muy poco sobre el exacto funcionamiento del cerebro. Sabemos que se compone de dos hemisferios y que el hemisferio derecho dirige las funciones voluntarias del lado izquierdo del cuerpo, mientras que el hemisferio izquierdo dirige las del lado derecho. El cerebro está formado por zonas de actividades específicas. Existe una zona cerebral motriz, una zona psicomotriz, una zona dedicada, a la sensibilidad general, una zona de actividad puramente mental, zonas especificas para la memoria, el lenguaje, la escritura, la visión, el gusto, la audición, el olfato, etc. Cuando cualquiera de estas zonas ha sido dañada por algún tipo de traumatismo, se producen trastornos en las actividades relacionadas con ellas. Un golpe violento en la cabeza puede ser causa de parálisis parcial o total, de ceguera o sordera parcial o total, de pérdida de memoria, etc.
Se sabe también que las células que forman el cerebro no son capaces de reproducirse, por lo que tenemos las mismas desde el momento del nacimiento al de la muerte. Esto significa que cualquier lesión o su destrucción, es irreversible. Además, las células cerebrales son las que necesitan mayor cantidad de oxígeno, por eso es tan importante respirar aire lo más puro posible y hacerlo correctamente. Hay una zona del cerebro de la que la ciencia apenas sabe nada: el hipotálamo. Como veremos más adelante, esta zona es el centro de control del sistema nervioso autónomo y está directamente relacionado con las glándulas pituitaria y pineal, que a su vez están en conexión simpática con todos los otros centros psíquicos del cuerpo.
También la médula espinal forma parte del sistema nervioso cerebro espinal. Partiendo del encéfalo, se presenta bajo la forma de un cordón nervioso que pasa por el centro de cada vértebra. Su longitud varía de cuarenta a cincuenta centímetros, y su capacidad protectora contra golpes o traumatismos está asegurada por el líquido céfalo raquídeo. De sus lados parten los treinta y un pares de nervios raquídeos de los que ya hemos hablado anteriormente. Se prolongan por todo el cuerpo y a veces se unen para formar plexos nerviosos entre sí o sobre ciertos órganos. Todos estos nervios constan de dos raíces o fibras, una sensitiva y otra motriz. Las fibras motrices conducen los impulsos nerviosos del cerebro hacia los músculos del cuerpo transmitiéndoles la energía motriz necesaria para sus movimientos de contracción y de distensión. Por el contrario, las fibras sensitivas llevan hacia el cerebro la energía sensitiva transmitida por los órganos de los sentidos (ojos, oídos, nariz, lengua y piel), permitiéndole tomar consciencia de que el acto deseado ha sido realizado. A la fibra motriz de los nervios raquídeos se la denomina también "nervio eferente" , para traducir la idea de que su misión es transmitir el influjo nervioso del cerebro hacia los músculos del cuerpo. En cuanto a la fibra sensitiva, es también denominada "nervio aferente", para demostrar que transmite hacia el cerebro el influjo nervioso recibido de los órganos de los sentidos. Hay que poner de relieve que los nervios craneales no son todos a la vez motores y sensitivos. Algunos sólo poseen una de las dos fibras. Por ejemplo, el nervio del olfato sólo es sensitivo puesto que únicamente sirve para transmitir al cerebro las sensaciones olfativas. El nervio del ojo es únicamente motriz, puesto que solo permite los movimientos de rotación del ojo.
¿Para qué sirven la médula espinal y los nervios raquídeos? Como acabamos de explicar, su función es transmitir a los músculos el impulso motriz necesario para el cumplimiento de los actos decididos por el cerebro y retransmitir desde los órganos de los sentidos el impulso sensitivo que permite al cerebro conocer que estos actos han sido ejecutados correctamente. Vamos a poner un ejemplo. Si queremos beber un vaso de agua, el cerebro envía esta orden bajo forma de impulsos nerviosos. Estos impulsos se propagan a lo largo de la médula espinal, siguen la raíz motriz de varios nervios raquídeos, y finalizan en los músculos asociados a ellos, los incitan a hacer los movimientos requeridos para tomar el vaso, llevarlo a la boca y beber el agua que contiene. Al realizarse las diferentes fases de este acto, parten de los órganos sensoriales otros impulsos. En este caso concreto, de los ojos, de la piel, de la boca, que por medio de la raíz de varios nervios raquídeos, suben hasta el cerebro por la médula espinal y le confirman que han tenido lugar todas estas fases y que el acto se ha realizado correctamente.
Lo que la ciencia designa con el nombre de "acto reflejo" es un intercambio muy rápido entre las fibras sensitivas y las fibras motrices, pero sin la intervención del cerebro, excepto en los casos de reflejos condicionados . Es fácil comprender que si la inteligencia cerebral no interviene en los actos reflejos ordinarios, es porque estos exigen una extrema rapidez que no permite el menor razonamiento. Por ejemplo, si pasamos la mano por una cosa muy caliente, se produce un acto reflejo que hace que la retiremos inmediatamente sin haber tenido tiempo de reflexionar sobre ello. En este caso, la excitación que sentimos bajo forma de dolor es captada por las células sensitivas de la piel, transmitida a la médula espinal quien, sin pasar por el cerebro, la retransmite a su vez a las células motrices que provocan la retirada inmediata de la mano. Todo esto se realiza en una fracción de segundo.
Lo que acabamos de explicarle sobre el sistema nervioso espinal demuestra que es absolutamente necesario para el correcto funcionamiento y protección del cuerpo físico. Sin él, no existiría ninguna actividad motriz voluntaria y tampoco sensaciones, ni el conocimiento de que se haya cumplido una actividad, ni se sentiría dolor en caso de quemaduras, picaduras, pinchazos, heridas, etc. También podemos comprobar que este sistema, aunque esté constituido por tres partes distintas (encéfalo, médula espinal y nervios) forma un todo unido. Si una de las partes se ha visto afectada, se producen ciertos desarreglos funcionales. Por ejemplo, cuando el cerebro está dañado, no puede ordenar algunos de los actos voluntarios, que por tanto, no pueden ser realizados. Cuando es la médula espinal la que está dañada, la orden decidida por el cerebro no puede ser transmitida y tampoco ejecutada. Cuando son los nervios raquídeos los que han sido afectados, no puede tener lugar la ejecución final del acto o no puede transmitirse al cerebro el hecho de que se ha ejecutado.
Cuando duele alguna una parte del cuerpo, las terapéuticas normales se contentan con aliviar la sensación de sufrimiento reduciendo la actividad de las fibras sensitivas que la unen al cerebro. Pero está claro que esta manera de obrar sólo sirve para actuar temporalmente sobre el efecto al que denominados "dolor", y no sobre la causa que lo ha producido. En este mismo orden de ideas, si se estimula alguna parte del cuerpo por medio de la absorción de medicamentos que excitan algunas zonas cerebrales o ciertas fibras motrices, sólo se da lugar a un sentimiento ilusorio de vitalidad. A la luz de lo que acabamos de estudiar es fácil comprender que estos tratamientos sólo actúan sobre el sistema nervioso cerebro-espinal del hombre. Puesto que este sistema sólo concierne al cuerpo físico, los resultados no pueden ser válidos a largo plazo. Como hemos dicho en numerosas ocasiones, la causa de la mayoría de las enfermedades hay que buscarla en el cuerpo psíquico. Donde hay que actuar cuando se producen trastornos, es a nivel del sistema nervioso autónomo, ya que es quien está en relación directa con la parte psíquica del ser.
Esperamos que este capítulo, al igual que los anteriores, haya contribuido a aumentar su admiración hacia esa máquina maravillosa que es el cuerpo humano. Es sin ninguna duda la creación más perfecta que Dios ha realizado sobre la Tierra para permitir que el alma humana evolucione en su propia toma de consciencia. En el próximo capítulo comenzaremos el estudio del sistema nervioso autónomo del que la ciencia sabe aún muy poca cosa, pero del que los rosacruces poseen desde hace mucho tiempo un gran conocimiento.

CAPÍTULO XI

Como indicamos en el capítulo anterior, hoy vamos a comenzar el estudio del sistema nervioso autónomo del hombre. El interés concedido por la ciencia al sistema nervioso autónomo es relativamente reciente. Durante siglos tan sólo se interesó por el estudio del sistema nervioso cerebro espinal, al estar convencida de que era la sede de todas las actividades conscientes e inconscientes del cuerpo humano. Pero desde hace algunos decenios, los científicos han doblado sus esfuerzos para penetrar el misterio que rodea el funcionamiento y la misión del sistema nervioso autónomo. Con el paso de los años, la experiencia y la práctica han demostrado que el sistema nervioso cerebro-espinal no explica la complejidad, la regularidad y la precisión de todos los mecanismos y de todas las funciones que se llevan a cabo en el organismo. El conocimiento del sistema nervioso autónomo que poseen los ocultistas, se remonta a las Escuelas de los Misterios del antiguo Egipto. El descubrimiento de numerosos papiros, prueba que los iniciados de esta tierra sagrada poseían un inmenso saber en medicina y en cirugía. Sin embargo, su conocimiento no se limitaba al arte de aliviar las anomalías físicas del cuerpo. Incluía igualmente la maestría de ciertos tratamientos místicos que están directamente relacionados con el sistema nervioso autónomo. Antes de comenzar el estudio y la puesta en práctica de estos tratamientos que nos han sido transmitidos desde la más remota antigüedad, es importante examinar con más detalle los datos anatómicos y fisiológicos referidos a este sistema nervioso.

EL SISTEMA NERVIOSO AUTÓNOMO

En primer lugar, debe saber que el sistema nervioso autónomo del hombre recibe las siguientes denominaciones: "sistema nervioso autónomo", "sistema nervioso simpático" o "sistema nervioso neuro-vegetativo". El calificativo "autónomo" sirve para designar que este sistema es independiente de la voluntad y, por consiguiente, de las actividades llevadas a cabo por el sistema nervioso cerebro-espinal. El calificativo de "simpático" se utiliza para demostrar que existe un estrecho lazo de simpatía entre los órganos afectados por este sistema y las funciones que cumple. En cuanto al calificativo "neuro-vegetativo ", introduce la idea de que este sistema nervioso está relacionado con la vida vegetativa del hombre, que es distinta de la vida cerebral. Como podrá comprobar, todas estas expresiones sirven para definir perfectamente el sistema nervioso al que nosotros, los rosacruces, llamamos "sistema nervioso psíquico".
Bajo el punto de vista anatómico, el sistema nervioso autónomo está dividido en dos ramas: el sistema nervioso ortosimpático y el parasimpático. Como podrá comprobar remitiéndose a la ilustración que figura en el anexo de este capítulo, la rama parasimpática del sistema nervioso autónomo está situada en los dos extremos de la columna vertebral. En su parte superior, en la base del cerebro, existen raíces nerviosas que parten de la médula espinal a través de los nervios del cráneo para alcanzar los ojos (glándulas lacrimales) y la boca (glándulas salivares), mientras que otras raíces parten del nervio vago (neumogástrico) para llegar a los pulmones, al corazón y a todo el aparato digestivo (estómago, intestino, páncreas, colon y recto). En su parte inferior, situada en la región sacra, (el sacro es la parte de la columna vertebral que está unida a la parte posterior del hueso y que cierra la estructura ósea, que sostiene los órganos intestinales y genito-urinarios), las raíces nerviosas de la rama parasimpática parten de la médula espinal por los nervios sacros para llegar a los órganos encargados de la eliminación, que son el recto y la vejiga, así como a los órganos genitales externos.
Sin entrar en explicaciones técnicas que no serían de ninguna utilidad para el trabajo práctico que deben efectuar en la terapia Rosacruz, nos contentaremos con decir que la rama parasimpática del sistema nervioso autónomo tiene esencialmente un papel pasivo. Modera y retarda el funcionamiento de los órganos y economiza su reserva energética. Su mediador químico es la acetilcolina. En cuanto a la rama ortosimpática, tiene como función principal estimular la actividad orgánica. La adrenalina y la noradrenalina son sus agentes químicos. Estas dos hormonas tienen efectos opuestos y complementarios. Puesto que la mayor parte de los desórdenes y de los males que sufrimos son el resultado de la falta de vitalidad de uno cualquiera de los órganos, nuestro trabajo curativo consistirá en estimular aquellos que la necesitan por medio de la rama ortosimpática. En los próximos capítulos veremos que este estímulo puede ser negativo o positivo. Toda nuestra atención deberá centrarse en la naturaleza y en la misión de esta rama.
Si contempla el esquema de este capítulo, podrá comprobar que las ramas parasimpáticas y ortosimpáticas llegan prácticamente a todos los órganos del cuerpo, pero son distintas bajo el punto de vista anatómico. Tal como acabamos de decir, la división parasimpática nace a nivel, del cráneo y del sacro. Mientras que la división ortosimpática, que es la que más nos interesa, desciende desde el centro hipotalámico situado encima de la hipófisis (glándula pituitaria) por dos cadenas de ganglios situados a ambos lados de la columna vertebral. Tal como su nombre indica, cada una de estas cadenas está formada por un conjunto de ganglios, a los que se denomina "ganglios ortosimpáticos", que están en contacto directo o indirecto con cada órgano del cuerpo por medio una red más o menos compleja de nervios ortosimpáticos. Como ya habrá podido comprender, es precisamente a nivel de estos ganglios donde se deben ejercer los tratamientos destinados a estimular con energía negativa o positiva los órganos y funciones asociadas a ellos. En los próximos capítulos le comunicaremos la manera exacta de actuar.
En el estudio de la terapia Rosacruz hay que proceder muy lentamente, pues su eficacia depende de la perfecta comprensión de los principios en los que está basada.
Si observa atentamente nuestro esquema, se dará cuenta de que cada una de las dos cadenas ortosimpáticas está unida ala médula espinal por ramales que se comunican entre sí y que parten de los ganglios ortosimpáticos. Vemos, por tanto, que no existe separación alguna entre los sistemas nervioso cerebro-espinal y autónomo, sino que por el contrario, están armoniosamente unidos y actúan de manera complementaria, lo que significa que uno no puede ser afectado sin que también lo sea el otro. Esto se hace evidente al saber que el primer sistema está relacionado principalmente con el cuerpo físico del hombre, mientras que el segundo, lo está con su cuerpo psíquico, siendo este último sólo la contrapartida espiritual del primero. Gracias a la comunicación entre sí de estos ramales, somos capaces de tomar consciencia objetiva de las alteraciones que se producen a nivel de los órganos internos y de percibir las impresiones intuitivas que provienen del sistema nervioso autónomo.
Al igual que el sistema nervioso cerebro-espinal, el sistema nervioso autónomo consta de una vía motriz y de una vía sensitiva. La vía motriz transmite hacía los órganos las órdenes dadas por el centro de control de este sistema nervioso, mientras que la vía sensitiva le hace llegar impresiones referidas al funcionamiento de los órganos. Pero, ¿donde está el centro de control? Como hemos mencionado en el capítulo anterior, es precisamente el hipotálamo, esa zona tan especial, profundamente escondida dentro del cerebro espinal, quien constituye realmente el cerebro autónomo, o si lo prefiere, el cerebro del cuerpo psíquico. Sin embargo, aunque el cerebro nervioso espinal tiene ante todo una misión transformadora, el centro hipotalámico no es el único que asume la dirección del sistema nervioso autónomo. En el trabajo que realiza al servicio de todo el ser es ayudado por todos los centros psíquicos, y especialmente, por la glándula pituitaria (hipófisis) y por la glándula pineal. Se podría decir que el hipotálamo es como un puente entre el cuerpo psíquico y el cuerpo físico del hombre, y también, entre su ser interno y su ser externo.
Vamos a poner un ejemplo sencillo para ilustrar como operan las vías sensitivas y motrices del sistema nervioso autónomo. Cuando el corazón detecta falta de oxígeno, el hipotálamo es informado de ello por medio de impulsos que llegan hasta él a partir del músculo cardíaco. Después de haber transmitido esta información a las glándulas pituitaria y pineal, éstas le envían energía psíquica que él canaliza a través de las vías motrices del sistema nervioso autónomo, lo que desencadena un flujo de sangre hacia el corazón, el aumento del ritmo cardíaco y que se acelere la frecuencia respiratoria a fin de que se oxigene mejor la corriente sanguínea. En el mismo orden de ideas, cuando el corazón está agotado por un esfuerzo demasiado sostenido, esta información es transmitida a los centros psíquicos, que a su vez, utilizan las funciones del hipotálamo para obligarle a disminuir el número de latidos. Paralelamente hacen que se acelere el ritmo respiratorio para que este órgano se alimente con más oxígeno.
Podríamos poner muchos ejemplos para ilustrar el enorme trabajo que cumple el sistema nervioso autónomo dentro del cuerpo, ya que ni una sola función orgánica puede ser llevada a cabo sin él. Cuando decimos que el sistema nervioso cerebroespinal controla todos los actos voluntarios, esto no quiere decir que sea quien los dirige. No hace sino canalizar, transformar y transmitir la energía psíquica recibida del sistema nervioso autónomo para estos fines. Lo que significa que es este último quien asume íntegramente la decisión y el control de las funciones involuntarias del cuerpo, y que es también quien hace posibles las actividades voluntarias controladas por el cerebro, pero que realmente no son dirigidas por él. Puesto que el sistema nervioso autónomo corresponde a la parte psíquica del ser y el sistema nervioso cerebro-espinal a su parte física, en ello tenemos un claro ejemplo de que es la consciencia quien domina a la materia. Dicho de otra manera, el funcionamiento del organismo humano es una ilustración perfecta de la supremacía que ejerce el alma sobre el cuerpo. Por eso, en nuestro trabajo de curación, trabajaremos siempre a nivel del ser espiritual, ya que es la esencia que impregna y anima la sustancia de la que está hecho el ser material.
Acabamos de explicar que el sistema nervioso autónomo dirige y controla las funciones involuntarias del cuerpo. Pero debe comprender correctamente que estas funciones no se limitan al trabajo efectuado por los órganos. La actividad involuntaria del cuerpo humano sobrepasa ampliamente las que se llevan a cabo en los pulmones, corazón, estómago, intestinos, etc, incluyendo igualmente todos los procesos de regulación interna. Por ejemplo, el sistema nervioso autónomo es quien dirige y controla la regulación térmica del cuerpo, cuya finalidad es mantener una temperatura constante en el organismo. Es también quien asegura la regulación de la glucemia y de la calcemia, por sólo citar las más conocidas, que son quienes realizan el control de la cantidad de glucosa y de calcio en la sangre. Otra forma de regulación interna es la que tiene por objeto regular la secreción hormonal, que como su nombre indica, está relacionada con las hormonas producidas por ciertas glándulas del cuerpo, especialmente, las glándulas endócrinas.
No podemos hablar de las actividades involuntarias regidas por el sistema nervioso autónomo sin insistir en el hecho de que a él es a quien debemos la puesta en marcha de todos los procesos de regeneración que se llevan a cabo constantemente en el cuerpo, tanto cuando se producen lesiones internas como en la cicatrización de las heridas externas. Este sistema nervioso, que debemos asociar con el subconsciente, trabaja en el cuerpo siempre de manera constructiva, puesto que es el instrumento utilizado por la Consciencia Cósmica para cumplir su obra armonizadora en todos nosotros. El subconsciente sólo razona de manera deductiva, lo que hace que cumpla sus funciones ajustándose escrupulosamente a los impulsos del ser espiritual, al que otorga una obediencia absoluta. Por eso, todos sus esfuerzos están dirigidos al mantenimiento y a la mejora constante de la salud. Podríamos preguntarnos por qué razón el hombre sufre con tanta frecuencia la experiencia de la enfermedad y del sufrimiento. Esto se debe a que emplea el sistema nervioso cerebro-espinal para hacer voluntariamente cosas que van contra su bienestar y a que descuida su uso para hacer lo que sería útil a su salud. En ambos casos, se trata de una mala aplicación del libre albedrío.
Vamos a poner algunos ejemplos sencillos para ilustrar esto. Cuando alguien fuma, bebe mucho alcohol o se alimenta mal, lo hace aplicando su voluntad objetiva y oponiéndose a la actividad constructiva del subconsciente. Si además descuida respirar correctamente, hacer ejercicio con regularidad, o descansar cuando es necesario, es porque no pone su libre albedrío al servicio de la Inteligencia Cósmica. La mejor manera para mantener una buena saludes poner al ser físico bajo el dominio del ser espiritual. Puesto que el primero se expresa por medio del sistema nervioso cerebro-espinal y el segundo por medio del sistema nervioso autónomo, esto viene a decir que la armonía del cuerpo depende de nuestra aptitud para poner las funciones cerebrales al servicio de la actividad autónoma del ser.

CAPÍTULO XII

En el capítulo anterior hemos abordado el estudio del sistema nervioso autónomo y hemos visto que se componía de dos ramas: la parasimpática y la ortosimpática. También hemos insistido en el hecho de que es precisamente la rama ortosimpática la que más nos interesa en la aplicación de la terapia Rosacruz. Por eso, hoy vamos a hablar de sus propiedades y del papel que desempeña en el mantenimiento y mejoría de la salud. En este capítulo encontrará un esquema que es sumamente importante para una exacta comprensión de los principios que vamos a enseñarle. Le rogamos, por tanto, que le conceda toda su atención y que se remita a él para que pueda comprender correctamente las explicaciones que siguen.

LA DIVISION ORTOSIMPÁTICA DEL SISTEMA NERVIOSO AUTONOMO

Como ya habrá podido comprobar si ha examinando atentamente nuestro esquema, la división ortosimpática del sistema nervioso autónomo se presenta bajo la forma de dos cadenas de ganglios, una que desciende a lo largo del lado derecho de la columna vertebral y otra a lo largo del lado izquierdo. Cada una de estas cadenas está dividida en cuatro secciones de ganglios orto simpáticos. La primera sección es la cervical que se compone de tres ganglios cervicales. La segunda es la torácica y está formada por once ganglios torácicos, el primero está fundido con el último ganglio cervical. La tercera sección es la lumbar y está compuesta por cinco ganglios lumbares. La cuarta y última sección es la sacra, que comprende cuatro ganglios sacros. Contrariamente a lo que se podría pensar, no existen ganglios en el coxis, puesto que ambas cadenas ortosimpáticas se unen en un ganglio terminal común que está a continuación del último ganglio sacro.
Hay que poner de relieve, porque este hecho será sumamente importante en el trabajo de curación, que cada ganglio, tanto los que están en la cadena ortosimpática de la derecha, como los de la izquierda, está en relación directa o indirecta con un órgano o con una parte del cuerpo, lo que quiere decir que todos los órganos y todas las partes del cuerpo están en conexión directa o indirecta con uno o varios ganglios de la cadena ortosimpática de la derecha y con uno o varios de los de la cadena ortosimpática de la izquierda. Por ejemplo, el primer ganglio cervical de la cadena ortosimpática de la derecha está relacionado con el cerebro y con las glándulas lacrimales, sub-maxilares, sub-linguales y con la carótida. Estas partes del cuerpo están también en conexión con el primer ganglio cervical de la cadena ortosimpática de la izquierda. Otro ejemplo, el primer ganglio torácico de la cadena ortosimpática de la izquierda, que se fusiona con el tercer ganglio cervical de la misma cadena formando un ganglio más grande, está en relación con la carótida, las vías respiratorias, los pulmones y el corazón, estando todos estos órganos también en conexión con el primer ganglio torácico de la cadena ortosimpática de la derecha que a su vez se fusiona con el tercer ganglio cervical derecho para formar un único ganglio.

LA ENERGIA ORTOSIMPÁTICA

Acabamos de llegar al punto más importante de este capítulo, el que se refiere a la energía que circula por ambas cadenas de la división ortosimpática del sistema nervioso autónomo. Desde hace siglos, los Rosacruces enseñan que la cadena de la derecha sirve de conducto a una energía predominantemente positiva, mientras que la cadena de la izquierda, transporta una energía predominantemente negativa. Si aplicamos esta particularidad a lo que hemos estudiado anteriormente, esto significa que todos los ganglios situados a la derecha de la columna vertebral son redes a partir de las cuales se propaga una energía predominantemente positiva hacia, todos los órganos del cuerpo. En cuanto a los ganglios situados a la izquierda, alimentan a los mismos órganos de una energía que es predominantemente negativa. En el caso de los zurdos, la situación es inversa, o dicho de otro modo, la energía que circula por su cadena ortosimpática derecha es predominantemente negativa, mientras que la que circula por su cadena ortosimpática izquierda, es predominantemente positiva. Tendremos ocasión de volver sobre este punto en una de los próximos capítulos, sobre todo cuando estudiemos con detalle la manera de aplicar los tratamientos rosacruces.
¿Cuál es la naturaleza de la energía ortosimpática que alimenta a los órganos? Se trata, en efecto, de una energía psíquica que es generada permanentemente por el conjunto de los centros psíquicos y canalizada por el hipotálamo a través de las dos cadenas de ganglios. Aunque actualmente no es posible aislarla o medirla, se pueden comprobar sus efectos, especialmente en el ámbito de la terapia Rosacruz. También sabemos que su frecuencia vibratoria es infinitamente más elevada que la de la energía que circula por el sistema nervioso cerebro-espinal. Esta afirmación no quiere decir que estas dos energías no tengan ningún punto en común y que no estén relacionadas en el cuerpo humano. Como hemos indicado anteriormente, el sistema nervioso autónomo y el cerebro-espinal están relacionados por medio de ramales que los comunican. Esta relación permite que ambos sistemas y las energías que pasan a través de ellos, ejerzan una influencia recíproca uno sobre el otro. Si no fuera así, el ser humano no formaría una unidad de vida, ya que su dimensión psíquica estaría totalmente separada de su estructura física, lo que iría en contra del plan divino que ha sido establecido para el hombre encarnado.

LA ENERGIA ORTOSIMPÁTICA

Pero usted ya sabe que la mayor parte de las enfermedades son el resultado de un desequilibrio entre las fases positiva y negativa de la Fuerza Vital, y que este desequilibrio sólo es la consecuencia de un desorden psíquico que es absolutamente necesario tratar. No obstante, es posible neutralizar este desorden psíquico y restablecer la armonía del cuerpo físico. ¿Cómo? Utilizando la energía ortosimpática para estimular negativa o positivamente el ganglio o el órgano enfermo, lo que no quiere decir que al aportar un estímulo positivo o negativo al órgano o una parte determinada del cuerpo, nos estemos limitando a transmitirle el elemento A o el elemento B de la Fuerza Vital. Si así fuera, bastaría con comer en abundancia o con respirar profundamente para curarnos de cualquier enfermedad. De hecho, y por las razones que le han sido explicadas anteriormente, la energía ortosimpática que trasmitimos por medio de los tratamientos rosacruces es una energía psíquica que va más allá de los elementos A y B, aunque están incluidos en ella. Además, aunque la palabra “estimular” se haya asociado frecuentemente al calificativo "positivo", insistirnos en el hecho de que no solamente es posible, sino incluso necesario, que se estimule el cuerpo negativamente.
Sabemos que lo que le hemos explicado en este capítulo está muy lejos de ser compartido por la
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