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reiki rosacruz -4-

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reiki rosacruz -4-

Mensaje por kullo el Miér Sep 14, 2011 8:12 pm

EL BAZO

El bazo es otro de los órganos que trabaja para que el cuerpo se mantenga en buen estado de pureza. Situado en la parte izquierda del abdomen, entre el estómago y el diafragma, es un órgano cargado de sangre que pesa unos 200 gramos. Durante la vida fetal, del quinto al séptimo mes, es quien produce los glóbulos rojos, los glóbulos blancos y las plaquetas. A partir del momento del nacimiento cesa su función que es llevada a cabo por la médula roja de los huesos. El bazo, al igual que el hígado, es un órgano que participa activamente en la defensa del organismo antela presencia de partículas tóxicas o extrañas. Actúa sobre ellas absorbiéndolas o produciendo anticuerpos destinados a destruirlas. También tiene la misión de desintegrar los glóbulos rojos anormales, envejecidos o muertos.
En caso de enfermedades infecciosas, tales como la septicemia, la fiebre tifoidea, la fiebre de malta, la mononucleosis infecciosa y algunas formas de tuberculosis, se puede observar un aumento de su volumen. La fragilidad de este órgano hace que pueda
romperse fácilmente en caso de traumatismo torácico o abdominal, dando lugar a hemorragias internas. Cuando por cualquier causa es necesario extirpar el bazo, el hígado pasa a desempeñar su papel automáticamente, por lo que se puede hacer una vida normal sin este órgano. Debe quedarle claro que el mejor medio de contribuir a que el bazo funcione correctamente, es respetar las mismas reglas higiénicas que para el hígado.

LOS RIÑONES

Después de haber hablado del trabajo purificador realizado por el hígado y el bazo, ahora debemos mencionar el que se lleva a cabo en los riñones. Se encuentran situados a ambos lados de la columna vertebral, en lo que se denomina fosas lumbares, es decir, en la región de las vértebras del mismo nombre. Para que comprenda claramente su misión, es preciso que volvamos a hablar de la alimentación cotidiana del hombre constituida por dos tipos de elementos químicos (los azúcares y las materias grasas), cuya combustión en las células, produce cierta cantidad de energía vital, y cuya descomposición en agua y gas carbónico, produce calor.
Ya ha aprendido que es la sangre quien conduce el gas carbónico a los pulmones para que sea expulsado mediante la espiración. En cuanto al calor, es utilizado por el sistema nervioso autónomo para mantener el cuerpo dentro de una temperatura constante. También están las sustancias plásticas (carnes, legumbres, leche, huevos), cuyos componentes químicos constituyen la materia viva de las células del cuerpo. Estas sustancias plásticas contienen nitrógeno, y también fósforo y azufre. Al asimilar las sustancias, las células transforman, cuando los hay, el nitrógeno en amoníaco y el fósforo y el azufre, en sales (fosfato, sulfato) . Cuando el organismo tiene exceso de sales, pueden llegar a ser tóxicas y hacerle mucho daño. Si el exceso no fuera eliminado, su presencia continua en la sangre llegaría a envenenar el cuerpo.
La eliminación de estos venenos se lleva a cabo en la piel, en el tubo digestivo y en los pulmones: Pero sobre todo son los riñones quienes están dedicados casi exclusivamente a esta función de eliminación. Gracias a ellos son expulsados hacia el exterior en forma de orina, al igual que gran parte del agua sobrante, el amoníaco y las sales que no fueron asimiladas por el organismo. Aunque parezca sorprendente, la sangre pasa a los riñones para ser filtrada a razón de un litro por minuto. Lo que quiere decir que los riñones necesitan unos cinco minutos para filtrar la totalidad de la corriente sanguínea. Pero es necesario que sepa que sólo el 0,5 % de la sangre que entra en los riñones, es retenida y transformada en orina, todo el resto permanece en el circuito sanguíneo. Esperamos que estos datos le hagan comprender la importancia de estos dos órganos.
Aunque el papel de los riñones se limita esencialmente a la función de purificación, también tienen la misión de regular la cantidad de agua y de sales asimilables por el organismo. Cuando el cuerpo necesita agua, el hígado desarrolla una función específica que hace que se produzca la sensación de sed, y transmite esta sensación al sistema nervioso autónomo que es quien controla las funciones involuntarias del cuerpo. Si se ha bebido más agua de la que se necesita, los riñones envían menos a la sangre y expulsan más cantidad hacia la vejiga. Si se vive en una región cálida, si se tiene fiebre, o si se llevan a cabo actividades físicas intensas que producen mucha transpiración, es necesario incrementar la ingestión de agua para compensar las pérdidas debidas a la sudoración. También se debe tomar más sal, ya que la transpiración provoca una gran pérdida de las sales que necesita el organismo.

LA IMPORTANCIA DEL AGUA

¿Qué debemos hacer para ayudara los riñones a que funcionen correctamente así como al resto de los órganos encargados de eliminar las impurezas producidas por el metabolismo? Como ya hemos dicho con anterioridad, es sumamente importante ingerir una alimentación sana y equilibrada y respirar correctamente. A estos dos factores esenciales hay que añadir beber suficiente cantidad de agua. El agua es el mejor disolvente puesto a nuestra disposición por la naturaleza para limpiar el interior del organismo. Desgraciadamente, la gente no le concede tanta importancia como a lavar la parte externa del cuerpo, pero en materia de salud, la higiene interna es tan importante como la externa. Tampoco debemos olvidar que el hombre está constituido por un 70% de agua, lo que no deja de tener relación con el concepto de que es un animal acuático, que fue concebido y que se gestó en un medio líquido, que en su mayor parte, estaba compuesto de agua, de lo que se deduce que este elemento es absolutamente indispensable para la vida orgánica del cuerpo.
La medicina calcula que un adulto pierde alrededor de tres litros de agua diarios a través de la micción, la sudoración y la respiración. Lo que significa que debe ingerir diariamente el mismo volumen de agua a fin de equilibrar la pérdida. Puede y debe conseguirlo a través de los alimentos y de los líquidos ingeridos. Es preciso que sepa que de estos tres litros de agua que el hombre debe tomar por día, los alimentos, y especialmente las legumbres y las frutas, le proporcionan aproximadamente litro y medio. Hasta llegar al otro litro y medio que necesita, debe ingerir otras bebidas, que pueden ser agua pura, jugos de frutas, tisanas, etc. Las cantidades varían según las personas, pero siempre es importante conceder la debida atención a esta necesidad vital.
Una persona de peso medio que viva en un país templado, debería ingerir una inedia de dos litros y medio a tres de agua por día a través de la alimentación y la bebida. Mucha gente no cumple esta norma, lo que da lugar a condiciones favorables para que aparezcan numerosas enfermedades. Sabemos por experiencia que podrían evitarse muchos trastornos si se bebiera suficiente agua, dado que ésta no sólo entra en gran parte de la composición química del cuerpo, sino que también forma parte de la composición de un alto porcentaje de la sangre, aproximadamente el 90% del plasma. Además, tal como ya hemos indicado, es indispensable para la limpieza de los órganos internos, estómago, hígado, bazo, riñones, intestinos y vejiga. Por último, también ha sido probado que la conductibilidad eléctrica del tejido nervioso se ve muy favorecida por la ingestión regular de agua, lo que contribuye a favorecer la salida del magnetismo que emana de las manos.
El mejor momento para beber agua con la finalidad de lavarse internamente, no es precisamente durante las comidas. Es preferible hacerlo fuera de ellas, por la mañana al despertarse antes del desayuno, y por la noche justo antes de acostarse, puesto que es entonces cuando mejor puede realizar su trabajo de limpieza y favorecer el proceso de la micción. Para añadir una dimensión espiritual a los beneficios del agua, le recomendamos que beba siempre que le sea posible un vaso de agua magnetizada, tal como indicamos en el anexo de este capítulo. Esta práctica, utilizada por los místicos desde hace muchos siglos, produce unos efectos positivos mucho más importantes de lo que se puede apreciar a simple vista, tanto a nivel del cuerpo físico como del psíquico, permitiendo que todo el ser se beneficie del poder químico y del poder alquímico del agua.
Le proponemos un ejercicio simple para que practique estas enseñanzas. Coloque un bol de agua delante de usted, al alcance de la mano.
- Este experimento debe ser efectuado con una iluminación tenue, puede utilizar velas.
- Con el bol de agua delante de usted, coloque las manos a su alrededor, aproximadamente a un centímetro del borde sin tocarlo.
- Con las manos así colocadas durante unos tres minutos efectúe respiraciones profundas positivas. Dicho de otro modo, inspire profundamente por la nariz, mantenga la inspiración unos instantes, expire lentamente por la nariz, inspire de nuevo profundamente, etc.
- Procediendo con estas respiraciones profundas positivas, cierre los ojos y concéntrese en sus manos. Después proceda como hizo en el experimento que consistía en despertar la consciencia psíquica de su ser. En otros términos, a lo largo de la concentración esfuércese en sentir la vida que anima las células de sus huesos, de sus músculos y de sus tejidos.
- Después de unos tres minutos de concentración y de respiraciones profundas positivas, debería sentir un ligero hormigueo en las manos. Abra los ojos y observe atentamente, pero sin crispación, la zona comprendida entre sus manos y el bol de agua.
Si la concentración ha sido buena y el aura es suficientemente poderosa, percibirá en esa zona una especie de radiación. Observe el color y anótelo en su cuaderno de estudios, precisando bien la fecha en la que ha efectuado el experimento. Durante los próximos días, hágalo de nuevo y tome nota del color que perciba. A medida que transcurran las tentativas, resaltará un color que, como ya habrá comprendido, es el que predomina en su aura en este momento de evolución o, al menos, en esos precisos instantes. Aunque es posible que perciba una radiación sin que discierna ninguna tonalidad especial, no deduzca por ello que su experimento ha sido un fracaso. Con la práctica regular acabará percibiendo un color dominante.
Para comprender lo que, en este experimento, hace posible la percepción del aura, es preciso que recordar que esta está ligada, entre otras cosas, a la energía del alma. Luego la consciencia. psíquica de nuestro ser es una emanación, un atributo de esta energía. De hecho, la radiación de nuestra aura depende también de esta forma de consciencia. Al concentramos en las manos y efectuar respiraciones profundas positivas, despertamos la actividad psíquica de esa parte del cuerpo y, por la misma causa, amplificamos el campo vibratorio que lo rodea. Por otra parte, como estudiaremos más adelante, el agua posee virtudes alquímicas que los místicos han utilizado siempre en sus experimentos. Entre estas virtudes, el agua posee el poder de atraer y de hacer más tangibles las vibraciones psíquicas y espirituales. A este respecto, el efecto que produce sobre el aura de nuestras manos durante este experimento, tiene cierta analogía con la que se produce cuando vemos el arco iris, donde la luz solar se descompone a causa de las gotas de lluvia. La utilización del agua contribuye pues a condensar la radiación electromagnética que rodea nuestras manos, permitiéndonos así percibirla sin demasiada dificultad.

CAPÍTULO IX

Todo lo que hemos explicado en los capítulos anteriores referido a las funciones vitales del cuerpo y a sus más importantes órganos, concernía al bienestar físico del organismo. Es decir, tanto los mecanismos de la digestión, respiración, circulación sanguínea o linfática como el trabajo realizado por el hígado, los riñones, el bazo, el páncreas, la vesícula biliar o cualquier otro órgano del cuerpo, todos tienen la única misión de mantener fisiológicamente la vida. Podríamos preguntarnos a quien favorecen todas estas actividades. La respuesta tiene un único nombre: a la célula. Pero, ¿qué es una célula? ¿Cuáles son sus funciones? ¿Cual es su finalidad? Estos son algunos de los interrogantes a los que vamos a intentar responder de forma clara y sencilla a lo largo de este capítulo.

LA CÉLULA

La célula es la unidad más pequeña de materia viva. Esto significa que todos los seres vivos, vegetales, animales, e incluso el hombre, están compuestos de células, y que su vitalidad es el resultado de la actividad celular. La ciencia dice que hay un millón de miles de millones de células en el cuerpo de un adulto y que cada una de ellas está asociada a una función específica y tiene una determinada misión en el organismo.
Hay tres tipos de células en el cuerpo humano: las lábiles, las estables y las permanentes. Las células lábiles son aquellas que se renuevan constantemente a lo largo de la vida, puesto que son indispensables para el funcionamiento del organismo y su duración es muy limitada. Por ejemplo, los glóbulos rojos de la sangre tienen una vida media de sólo treinta días, y cuando por una razón u otra, desaparecen, son reemplazados inmediatamente. Lo que significa que en el cuerpo nacen y mueren cada día millones de células lábiles. Queremos recordarle que desde hace muchos siglos los rosacruces siempre han afirmado que la renovación del organismo humano se lleva a cabo siguiendo ciclos basados en el número 7. Algunas partes del cuerpo se renuevan completamente cada siete años, otras lo hacen cada siete horas, y hay otras que se regeneran por completo cada siete minutos. Las células estables son aquellas que dejan de multiplicarse cuando el organismo alcanza cierto nivel de desarrollo, pero que cuando se produce una carencia, pueden reproducirse de nuevo y manifestar su acción regeneradora. Pertenecen a este tipo de células la mayoría de las que componen los órganos internos, como las del hígado, los riñones, el páncreas, etc. y además, las células cartilaginosas y óseas, y las que forman los músculos de las vísceras. Como su nombre indica, las células permanentes son aquellas que deberían durar toda la vida. No se multiplican, ni tampoco son reemplazadas en caso de destrucción. Forman parte de esta última categoría las células de] cerebro, y las que constituyen los músculos estriados del cuerpo.
Sin entrar en detalles técnicos, queremos recordarle que la célula está formada por tres partes principales: la membrana plásmica, el citoplasma, y el núcleo. Además de su misión protectora, la propiedad más destacada de la membrana plásmica, que también recibe el nombre de "membrana externa", es su capacidad de ser atravesada por algunas sustancias. Es precisamente esta capacidad la que permite a las células del cuerpo extraer de la sangre los elementos nutritivos que necesiten y expulsar los desechos creados por su propio metabolismo. Se podría decir que la célula está dotada de cierta forma de inteligencia. La experiencia demuestra que su membrana externa no se deja atravesar por cualquier sustancia, permitiendo sólo la entrada de aquellas que le son útiles y la salida de las que no necesita. Desde el punto de vista Rosacruz, debe recordar que es precisamente en esta membrana donde está condensada la polaridad negativa de la Fuerza Vital, mientras que la polaridad positiva se concentra sobre todo en el núcleo.
El citoplasma es la parte intermedia entre la membrana plásmica y el núcleo. En parte está compuesto por líquidos transparentes, y precisamente por esta transparencia, recibe el nombre de “hialoplasma”. Contiene una débil concentración de sustancias nutritivas guardadas por la membrana externa como reserva. La principal misión del citoplasma es que la célula mantenga sus propiedades de elasticidad, fluidez y viscosidad. Lo que nos importa ante todo como rosacruces es saber que la polaridad de esta parte de la célula es neutra y que gracias a esta neutralidad intermedia puede establecerse un campo electromagnético entre la membrana plásmica y el núcleo. En el citoplasma se encuentra también el centrosoma, corpúsculo formado por un centriolo, una esfera atractiva y fibrillas, que desarrolla un importante papel en la división celular.
El núcleo es el verdadero cerebro de la célula ya que es quien regula y dirige las actividades del citoplasma y el trabajo de filtro llevado a cabo por la membrana plásmica. También es quien establece el momento más favorable para la reproducción celular, que en la mayoría de los casos se efectúa por mitosis, y que comprende cuatro fases principales denominadas "profase", "metafase", "anafase" y "lelofase". Durante estas cuatro fases, el centrosoma y el núcleo de la célula se dividen en dos, dando nacimiento a dos nuevas células, que a su vez tienen su propio centrosoma y su núcleo provisto de los 46 cromosomas característicos de los seres humanos. Si consulta una enciclopedia o cualquier obra especializada, encontrará toda la información que necesita sobre la reproducción celular.
Bajo el ángulo de la curación mística lo que es importante que retenga, es que el núcleo es la sede de la actividad psíquica de la célula. Como ya hemos recordado anteriormente, es precisamente a nivel del núcleo donde se concentra la polaridad positiva de la Fuerza Vital, y sobre todo, la esencia cósmica contenida en el aire y cuyo origen está en el Nous. Esta esencia que está contenida en los rayos solares, no sólo es el origen de la vida, sino también el de la consciencia. Lo que quiere decir que el núcleo es también el centro de la consciencia celular.

LA CONSCIENCIA CELULAR

Las células poseen una consciencia propia que les permite cumplir un trabajo específico. Por ejemplo, las células que forman el corazón sólo poseen inteligencia para la misión que deben desempeñar al servicio de la actividad cardíaca, cualquier otra función escapa de su competencia. Partiendo de este principio es fácil comprender que la unión armoniosa de todas las consciencias celulares que trabajan en el corazón forman la consciencia global de este órgano. Este mismo principio puede ser aplicado al resto de los órganos del cuerpo. Las células que componen los pulmones deben realizar una misión determinada en los procesos pulmonares y sólo poseen inteligencia para ello, y todas juntas, forman la consciencia global de los pulmones. Igualmente, existe una consciencia global del estómago, del hígado, del bazo, etc. Esta forma de consciencia, ya sea individual o global, no tiene nada que ver con la consciencia objetiva del cerebro. Se trata, como ya hemos dicho anteriormente, de una consciencia que tiene su origen en la esencia cósmica. Es a lo que llamamos "consciencia psíquica" de las células y de los órganos, lo que significa que la consciencia psíquica del hombre está formada por el conjunto de las consciencias psíquicas de cada una de sus células.
Lo que la ciencia médica denomina "cáncer" suele ser el resultado de dos tipos distintos de desarreglos celulares. Puede ocurrir que algunas células de un órgano comiencen a tomar consciencia de un trabajo específico que no es el suyo, oponiéndose a la consciencia global del órgano al que pertenecen y provocando una situación anárquica. El problema se hace más grave según se van reproduciendo estas células locas. Si no se hace nada para neutralizarlas, llegarían a ser tan numerosas que podrían provocar un desorden total en el órgano en que se encuentran.
También puede ocurrir que células de un órgano determinado sean transportadas por el flujo sanguíneo o debían realizar en el órgano anterior, continúan haciendo lo mismo en el nuevo, cuya actividad celular es completamente diferente. También así se produce una situación anárquica contra la que hay que luchar. Por ejemplo, si debido a cualquier tipo de anomalía llegan hasta el estómago y permanecen en él cierto número de células del hígado, continúan realizando en este órgano la misma misión que tenían en el hígado, oponiéndose a la consciencia global del estómago y creando una situación de discordancia celular que puede traducirse en un cáncer, primero localizado, y después extendido.
Los dos tipos de desarreglos celulares que acabamos de considerar sólo son las consecuencias de tres causas fundamentales. La primera corresponde a una violación repetida de las leyes naturales. Por ejemplo, una persona que fuma demasiado, bebe mucho alcohol, ingiere regularmente alimentos demasiado ricos o mal equilibrados, vive y trabaja en un lugar insalubre, corre el riesgo, a mayor o menor plazo, de contraer un cáncer en alguno de sus órganos. La segunda causa es de orden hereditario y se debe a una anomalía genética que es difícil de neutralizar. En cuanto a la tercera, que es mucho más frecuente de lo que se piensa, proviene de un desequilibrio psíquico del que el individuo no suele tener consciencia, y que suele ser el resultado de un choque psicológico, de stress, de una ansiedad persistente, y también, de una gran faltarle espiritualidad.

HIGIENE CELULAR

Puesto que cada célula del organismo es la sede de un campo electromagnético constante, la mejor manera de mantener una buena salud consiste en hacer que este campo electromagnético permanezca lo más dinámico posible. Para conseguirlo, basta con que recuerde la importancia de la alimentación y de la respiración, Debe saber que si toma regularmente una alimentación de baja calidad, está aportando a las células de su cuerpo una polaridad negativa de potencial muy débil. Además, todas las células tienen tendencia a extraer de la sangre la contrapartida positiva correspondiente al potencial negativo que le ha sido transmitido. Dicho de otra forma, buscan siempre mantener en ellas un equilibrio perfecto entre su naturaleza positiva y su naturaleza negativa. Para que el campo electromagnético que hay en las células de nuestro ser sea lo más dinámico posible, debemos introducir en el organismo alimentos susceptibles de aportar el suficiente potencial negativo, intentando que por medio de una respiración apropiada, éste sea equilibrado en las mismas proporciones por el correspondiente potencial positivo.
Habrá podido comprobar que cuando, debido a su profesión o por placer, ejerce una larga actividad al aire libre, siente un deseo y una necesidad creciente de alimento. En otros términos, tiene hambre. Por el contrario, cuando ha comido abundantemente, siente instintivamente la necesidad de tomar aire puro. Este hecho demuestra que las células siempre tienen tendencia a mantener un equilibrio constante entre la polaridad negativa que proviene de la alimentación y la polaridad positiva resultado del oxígeno y de la esencia cósmica contenidas en el aire que respiramos, Además de mantener una buena higiene alimentaria y respiratoria que sirva para aportar vitalidad electromagnética a las células, también es importante mantener un estado mental y emocional positivo, ya que los pensamientos y las emociones discordantes perturban la armonía celular y, en consecuencia, la armonía de todo el cuerpo.
Anteriormente le hemos explicado que cada célula está animada por una consciencia psíquica, de lo que se deduce que es sumamente importante que esta consciencia psíquica vibre en perfecta armonía con la Consciencia Cósmica. Sólo es posible esta armonía si se concede suficiente importancia a la espiritualidad. Podemos afirmar que muchas enfermedades son debidas a que las personas llevan una existencia demasiado materialista, separándose de esta manera de la Divinidad. Al actuar así, se privan de las fuerzas curativas puestas por Dios a su disposición. Le rogamos que no olvide llevar a cabo los experimentos místicos que le hemos propuesto en los capítulos precedentes, ya que la mayoría de ellos contribuyen a reforzar los estrechos lazos que unen el aspecto físico de su ser con su dimensión espiritual.
Desde el punto de vista tanto científico como místico, la célula es la unidad más pequeña de materia, viva, lo que quiere decir que es a la vez materia y vida, o dicho de otra forma, Espíritu y Fuerza Vital. Se podría decir que es el cuerpo más pequeño en el que estas dos energías se encuentran unidas por primera vez. Hemos hablado en este capítulo de que la polaridad positiva de la Fuerza Vital está más concentrada en el núcleo celular. En cuanto a la polaridad negativa, se encuentra más concentrada en la membrana plásmica. El Espíritu, que es la base de la materia y que se manifiesta a través de ella según los principios de cohesión, adhesión, atracción y repulsión, impregna toda la célula. Sin embargo, la membrana celular posee la estructura material más densa debido a las sustancias químicas que contiene, es ella quien manifiesta con más potencia las vibraciones del Espíritu. El núcleo celular, por su parte, vibra más al ritmo de la esencia cósmica contenida en la polaridad positiva de la Fuerza Vital. Por lo que podernos considerar que la célula se compone de átomos que son mantenidos en vibración por el Espíritu y animados por la Fuerza Vital. Ambas energías tienen su origen en el Nous. Por eso la llamamos a la materia viva, materia animada.

CAPÍTULO X

Después de haber estudiado las principales funciones del organismo, es decir, la digestión, la respiración, la circulación sanguínea y la linfática, y también la depuración del cuerpo que se lleva a cabo en el hígado, bazo y riñones, ahora debemos examinar los dos sistemas nerviosos del hombre. Como este examen es relativamente complejo, nos llevará varios capítulos. Más tarde abordaremos la parte experimental de la curación mística.
Nunca insistiremos bastante sobre en el hecho de que el hombre es un ser doble. Posee un cuerpo físico y un cuerpo psíquico. Por eso es lógico que la naturaleza le haya dotado de dos sistemas nerviosos, uno para la parte material y terrenal de su ser, y otro para la parte inmaterial y cósmica. Hasta ahora la ciencia había rehusado admitir la existencia de una entidad psíquica en el hombre en el sentido que le conceden las enseñanzas rosacruces. Por eso la ciencia ha descuidado el estudio del sistema nerviosos autónomo dedicándose casi en exclusiva al estudio del sistema nervioso cerebro-espinal. Si consulta los libros de medicina de principios de siglo XX, podrá comprobar que en la mayoría de ellos se olvida hacer alusión a la existencia del sistema nervioso autónomo. Ni siquiera en nuestra época llama mucho la atención de los médicos ni la de aquellos que ejercen actividades relacionadas con la medicina. Sin embargo, la terapéutica Rosacruz está basada precisamente en una buena comprensión de este sistema y en la misión desempeñada por el mismo. Desde hace siglos, los ocultistas saben que actuando sobre él se puede obtener una mejoría de muchos males y la curación de la mayoría de las enfermedades.

EL SISTEMA NERVIOSO CEREBRO ESPINAL

En este capítulo vamos a limitar nos al estudio general del sistema nervioso cerebro-espinal del hombre. Este sistema nervioso está relacionado principalmente con las funciones del cuerpo físico, corriendo a su cargo la ejecución de los actos voluntarios. En el plano anatómico y funcional, el sistema nervioso cerebro-espinal está compuesto por dos sistemas complementarios: el sistema nervioso central, que contiene el encéfalo (cerebro, cerebelo y bulbo raquídeo) y la médula espinal, y el sistema nervioso periférico, que está formado por doce pares de nervios craneales y por treinta y un pares de nervios raquídeos. Los nervios craneales parten del encéfalo y están relacionados con la cabeza y con las zonas próximas a ésta. En cuanto a los nervios raquídeos, parten de la médula espinal y se extienden por todo el cuerpo.
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