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reiki rosacruz -2-

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reiki rosacruz -2-

Mensaje por kullo el Miér Sep 14, 2011 8:07 pm

aportarle cada día un complemento de líquidos, especialmente agua.
Como usted ya sabe, la Fuerza Vital, tal como se manifiesta en el hombre, posee una polaridad negativa y una polaridad positiva, a las que en nuestras enseñanzas hemos designado respectivamente como “elemento B” y "elemento A”. La primera corresponde a la energía que nos proporciona la alimentación y los líquidos que tornarnos. En cuanto a la segunda, está relacionada con la energía aportada por el oxígeno y con la esencia cósmica que respiramos. De lo que es fácil deducir que la digestión tiene por finalidad suministrar al cuerpo el elemento B de la Fuerza Vital, o dicho de otra forma, su polaridad negativa. Ahora vamos a considerar las diferentes fases de esta función que tan importante es para el organismo.
La primera fase de la digestión comienza en la boca y recibe el nombre de "digestión oral". Corresponde a la fase en la que los alimentos son triturados por los dientes e impregnados por la saliva, que es una secreción de las glándulas salivales. El bolo alimenticio pasa seguidamente por la faringe y desciende a lo largo del esófago. El alimento es empujado hacia el estómago por una serie de contracciones de los músculos del esófago. La ciencia ha dado el nombre de "peristálticas" a estas contracciones. En el estómago tiene lugar la digestión gástrica. Durante esta fase, el bolo alimenticio es envuelto e impregnado por los jugos gástricos que contienen ácido clorhídrico y una enzima, la pepsina.
El quimo estomacal resultado de la acción anterior pasa seguidamente al intestino delgado donde tiene lugar, como su nombre indica, la digestión intestinal. En la primera parte de este intestino, llamado "duodeno", este quimo estomacal sufre la acción del jugo pancreático segregado por el páncreas, de la bilis segregada por el hígado y del jugo intestinal segregado por una parte del duodeno. Al término de la digestión intestinal, los alimentos absorbidos han sido transformados en sustancias nutritivas que pueden ser utilizadas por el organismo, y en el intestino delgado, pasan a la sangre para ser transportadas hacia todo el cuerpo, después de haber sido sometidas al tratamiento específico que les da el hígado, siendo precisamente en este lugar, donde el elemento B de la Fuerza Vital es introducido a la corriente sanguínea para ser conducido a cada célula. Anteriormente hemos indicado que todos los alimentos (carne, legumbres, fruta, pan, etc.) están constituidos por sustancias nutritivas compuestas de prótidos, glúcidos, lípidos, vitaminas y sales minerales. Se le ha explicado que gracias a la digestión, todas estas sustancias, a excepción de las vitaminas y las sales minerales, son transformadas por las enzimas de los jugos digestivos en elementos químicos más fáciles de asimilar por el organismo. Por ejemplo, los prótidos, que se encuentran sobre todo en la carne, los huevos, el queso, el pescado y los frutos secos, se descomponen en aminoácidos; los glúcidos, contenidos en las féculas y en los alimentos azucarados, en azúcares; los lípidos, suministrados esencialmente por la grasa, el aceite, la mantequilla, la leche y el queso, en monoglicéridos, colesterol y ácidos grasos. En cuanto a la masa de sustancias indigestas y no asimilables por el organismo, el intestino grueso la reduce a un pasta que luego es expulsada.
Es evidente que las explicaciones han sido simplificadas al máximo. Si quiere tener una idea más completa de todo el proceso digestivo, le aconsejamos que consulte una enciclopedia. Le recordamos que nuestro objetivo es familiarizarle con el proceso general de las funciones más importantes del cuerpo, pero no darle un curso magistral de fisiología o de anatomía, ya que esto no sería de ninguna utilidad en lo que vamos a enseñarle en relación con la curación. Si se remite a la aplicación práctica de estas enseñanzas, encontrará un esquema que le permitirá comprobar gráficamente las diferentes fases de la digestión.

LA HIGIENE ALIMENTARIA

Las explicaciones generales que acabamos de dar referidas a la digestión, deben permitirle comprender que para mantener una buena salud, es imprescindible adoptar una buena higiene alimentaria. Al hablar de "higiene alimentaria", nos estamos refiriendo tanto a la calidad de la alimentación, como a la manera de ingerirla y digerirla. La elección de los alimentos es muy importante, ya que para satisfacer correctamente las necesidades químicas del cuerpo, deben contener suficientes prótidos, glúcidos, lípidos, vitaminas y sales minerales. No vamos a aconsejarle ningún régimen alimenticio, ya que existen muchos libros escritos sobre el tema, y es a ustedes quien corresponde, en alma y consciencia, elegir el que más le conviene. La mejor guía es el sentido común y la experiencia. Sin embargo, si podemos afirmar que la alimentación debe ser rica, variada, equilibrada y natural, ya que debe proporcionar al organismo un buen equilibrio entre prótidos, glúcidos, lípidos, elementos minerales y vitaminas. Para un adulto que pese unos 70 Kg. y ejerza un trabajo físico o mental medio, la alimentación debe aportarle del orden de 2.400 calorías diarias. A pesar de lo que se cree, un régimen vegetariano también puede proporcionar este aporte energético, siempre que contenga cantidad suficiente de prótidos de origen animal leche, huevos y pescado).
A propósito de la higiene alimentaria, es también importante que comprenda que cuando no se obtiene ningún placer en la alimentación que se ingiere, estamos condicionando al organismo a una mala digestión, puesto que la saliva y los diferentes jugos digestivos, son segregados por una acción refleja que es inducida por el sistema nervioso autónomo. Esta acción está relacionada con los estímulos producidos a la vista de los alimentos, su olor, su sabor y el placer que obtenemos al ingerirlos. Comer sin apetito, por la fuerza o por hábito, es perjudicial para el aparato digestivo, lo que quiere decir que los mejores alimentos son los que más nos apetecen, lo que no significa que debamos limitarnos a los que sólo satisfacen nuestra glotonería. Es también esencial masticar bien los alimentos antes de que sean enviados al estómago, ya que una masticación insuficiente obliga a este órgano a trabajar más de lo normal, lo que a largo plazo, tiene efectos perjudicarles. Por todo ello, es necesario dedicar a la comida un tiempo razonable que facilite las diferentes fases del trabajo digestivo. Además, se debe adoptar una posición correcta al comer, el hecho de estar mal sentados, comprime el estómago y le obliga a funcionar en malas condiciones.
La lectura de un buen libro sobre dietética le permitirá comprobar que hay ciertas mezclas que debemos evitar al elegir los alimentos a ingerir en una misma comida. En efecto, algunas combinaciones provocan reacciones químicas que son nefastas para el cuerpo. Una de ellas, que es muy corriente y que debe ser evitada, es la de la leche y el café, pues juntos producen una reacción química que daña a las funciones digestivas y que carece de valor nutritivo. Hay muchas otras combinaciones alimenticias que son malas para la salud, por lo que le aconsejamos que perfeccione sus conocimientos sobre dietética. Por ejemplo, es desaconsejable leer mientras se come. Es necesario recordar que la digestión necesita una concentración de sangre en el aparato digestivo. Al ejercer una actividad cerebral durante la comida, el cerebro reclama esta misma sangre para satisfacer el esfuerzo mental exigido de él, recibiéndola de la que había sido destinada para satisfacer las necesidades del aparato digestivo, perjudicando de este modo, el trabajo de este último.
A todas las recomendaciones que acabarnos de fiaren relación con lo que se debe hacer o evitar en las comidas, hay que añadir otra que, debido a su importancia, no debe ser olvidada. Se trata de la influencia que ejercen los pensamientos en la digestión. La experiencia prueba que comer angustiados, en un estado de ansiedad, irritación o en cualquier otro estado negativo, tiene consecuencias nefastas para la digestión. No solamente no nos beneficiamos en absoluto de la comida ingerida, sino que estamos provocando problemas al aparato digestivo. Puede llegar a formarse una úlcera, o lo que es más grave, un cáncer. En este libro, volveremos a tratar de la importancia de los pensamientos en el ámbito de la salud.

LA DIMENSION ESPIRITUAL DE LA ALIMENTACIÓN

Antes de concluir nuestro estudio de hoy, queremos insistir en la dimensión espiritual que debe ser concedida a la alimentación. No hay que olvidar jamás que los alimentos que comemos cada día, aunque están destinados a la parte material del ser, no por ello dejan de contener una parte espiritual, pues son de origen divino. Siempre deberíamos comenzarla comida tomando consciencia de que su fin no se limita a la satisfacción de una necesidad fisiológica, sino que constituye un magnifico momento de relajación física y mental que puede ser aprovechado para comulgar con el Dios de nuestro corazón. En este capítulo vamos a sugerirle un sencillo ritual destinado a santificar sus comidas. Justo antes de sentarse a la mesa, lávese cuidadosamente las manos, mediante este gesto simbólico está expresando Dios su deseo de iniciar la comida con una aptitud interior pura. Una vez hecho esto, siéntese, coloque las manos encima de los alimentos de su plato, y diga mentalmente o en voz baja la siguiente invocación: "Dios de mi corazón, Dios de mi comprensión, que este alimento sea purificado y magnetizado por las vibraciones espirituales que emanan de mis manos, de manera que satisfagan las necesidades de mi cuerpo y de mi alma. Que todos los que tienen hambre se asocien conmigo a esta comida y compartan espiritualmente los beneficios que me aporta. Que así sea"
No siempre es posible colocar las manos sobre el plato, sobre todo si comemos en compañía de personas que no comprenderían el sentido de este acto. En este caso, es suficiente con visualizar el gesto. Después de haber dicho la invocación mentalmente o en voz baja, inspire profundamente por la nariz, retenga el aire unos instantes en los pulmones y espire lentamente por la nariz. A continuación, puede comenzar a comer. Durante la comida, intente ser consciente del valor material y espiritual de los alunemos y de la bebida que está ingiriendo.
Intente que ambos alegren su alma y su cuerpo a fin de que se establezca una comunión íntima entre su Ser interno y su Ser externo. Piense igualmente que al asociar a todos los que tienen hambre a su comida, les está aportando una ayuda real en otro plano, y que como todo permanece unido en Dios, su compasión alimentará a otras almas de la energía espiritual que puede ayudarles a soportar mejor la falta de alimentos.

CAPÍTULO V

Después de haber dedicado el capítulo anterior al estudio de la digestión, en este vamos a hablar de la respiración, ya que esta función vitales sumamente importante, puesto que no afecta únicamente a la actividad física del ser, sino que también ejerce una gran influencia sobre su aspecto psíquico.
Desde el punto de vista puramente biológico, la misión de la respiración consiste en llevar el oxígeno a todos los órganos y expulsar el gas carbónico que producen sus actividades. Sin embargo, como ya hemos explicado en un libro anterior, tiene también la finalidad de introducir en el cuerpo la esencia cósmica sin la cual el hombre no podría vivir. En efecto, esta esencia cósmica, a la que los hindúes llaman "prana", es tan necesaria al cuerpo psíquico como el oxígeno lo es al cuerpo físico. Estos dos componentes del aire constituyen el elemento A de la Fuerza Vital, o dicho de otra forma, su polaridad positiva, de lo que se deduce que la finalidad de la respiración es procurar este elemento o polaridad a todas las células del ser.
La mayoría de los científicos no quieren reconocer que existe una esencia cósmica que anima a todas las criaturas vivas y rehúsan admitir la existencia de algo que escapa a su control y comprensión. Como no encuentran la manera de medir la emanación de, esta esencia, creen pura y simplemente que sólo por ignorancia, los místicos afirman que dicha esencia ha existido siempre, existe ahora y siempre existirá. Si así fuera, habría que pensar que personalidades como Thales, Pitágoras, Plotino, Djabir, Nicolas Flamel,,Cornelio Agripa, Paracelso, Francis Bacon, William Harvey, Descartes, Benjamín Franklin, John Dalton, Alexis Carrel, Einstein y todos los genios que han marcado la filosofía y la ciencia en los siglos pasados, son unos ignorantes. Estos sabios que niegan la existencia de toda dimensión espiritual son incapaces de explicar el proceso de la consciencia. Ninguno de ellos ha conseguido demostrar como pueden surgir de la masa del cerebro facultades tales como la memoria, la imaginación o la reflexión. Nunca han podido hacer una disección de un pensamiento, determinar donde comienza y donde termina, ni definir qué es como fenómeno vibratorio. Sin embargo, todos están de acuerdo en afirmar que el pensamiento existe realmente, ya que en cada segundo de su vida están experimentándolos. Lo mismo opinan los rosacruces cuando hablan de espiritualidad. Aunque no puedan demostrar la esencia que impregna cada célula del cuerpo humano, afirman que ésta existe, y que con la ayuda de ciertos métodos, se puede experimentar conscientemente. Además conocen perfectamente su naturaleza y origen y es precisamente este conocimiento el que da a su técnica de curación un valor y una eficacia muy especial.
La medicina oficial considera que el oxígeno del aire aporta al hombre la vitalidad que llega a él a través de la respiración. Este punto de vista es incompleto, por no decir erróneo, ya que sólo se refiere al funcionamiento físico del ser humano sin tener en cuenta sus funciones psíquicas. Sin embargo, tal como hemos recordado muchas veces, el hombre es algo más que una masa de materia que se mantiene con vida gracias a los líquidos, a la alimentación que ingiere y al oxígeno que respira. Sin la esencia cósmica que recibe cada vez que inspira, no podría vivir. La mejor prueba es que cuando alguien se encuentra a punto de pasar por la transición, por mucho oxígeno que se le aporte mecánicamente, no se evita que muera. Lo que necesita en ese momento es la esencia cósmica contenida en el aire y no el oxígeno. Los rosacruces saben desde hace siglos que esta esencia, que emana del sol y que impregna toda la atmósfera, constituye de por sí la fuente de la vicia. Por ello, vamos a dedicar nuestra atención en los siguientes capítulos, y especialmente cuando hablemos de la terapia rosacruz, a las consecuencias que tiene en las funciones psíquicas del hombre.

LA RESPIRACIÓN

Después de estas aclaraciones preliminares, ahora vamos a hablar de los procesos que intervienen en la respiración. En primer lugar, debemos precisar que el aire puede penetrar en el cuerpo por la nariz o por la boca. Aunque es preferible respirar por la nariz, pues el aire inspirado al pasar por las fosas nasales, se calienta, se humedece y se limpia, lo que no ocurre cuando respiramos por la boca. Al examinar con cuidado ese maravilloso instrumento que es la nariz, no podemos por menos de admirarnos ante los prodigios que despliega la naturaleza para mantener el interior del cuerpo totalmente desprovisto de impurezas. El aire inspirado pasa seguidamente a la tráquea, que es un tubo cuya rigidez está asegurada en su interior por anillos cartilaginosos dobles, células mucosas y células ciliadas. El papel de estas células es retener las impurezas atmosféricas que la boca no ha detectado o que no han sido debidamente filtradas. Cuando la tráquea se ensucia por estas impurezas, sentimos necesidad de toser, e incluso de escupir.
La tráquea se divide en dos bronquios principales, llamados "bronquios raíces", uno para el pulmón izquierdo y otro para el pulmón derecho. Debemos precisar que el pulmón izquierdo tiene sólo dos lóbulos, mientras que el pulmón derecho tiene tres. Esto se debe a que el pulmón izquierdo es más pequeño a causa del espacio que ocupa el corazón en la caja torácica. Los dos bronquios raíces se dividen a su vez en bronquios más pequeños, o bronquios lobulares, que después de una serie de sucesivas subdivisiones, terminan en los bronquiolos. Los millones de bronquiolos que se encuentran en los pulmones sirven para alimentara los alvéolos pulmonares, que no son otra cosa que pequeños sacos destinados a recibir el aire que respiramos. El tejido pulmonar está constituido por unos trescientos millones de alvéolos pulmonares, muy ricos en capilares sanguíneos. A nivel del tejido pulmonar, o sea, en los alvéolos pulmonares, tienen lugar los intercambios "gaseosos" del cuerpo humano, siendo a este mismo nivel donde el elemento A de la Fuerza Vital penetra en la sangre. Pero ¿Qué son estos intercambios que hemos llamado "gaseosos" a falta de un calificativo más apropiado?
El primer intercambio es el que permite al oxígeno y a la esencia cósmica pasar de los alvéolos pulmonares a los capilares sanguíneos que los recubren. La sangre oxigenada y vitalizada es conducida hasta el corazón por la vena pulmonar y enviada a todas las partes del cuerpo por medio de la aorta. Entonces comienza la alimentación de todas las células del organismo de oxígeno y de esencia cósmica, y a través de ellas, de todos los órganos. Es necesario que sepa que la hemoglobina de los glóbulos rojos es quien fija el oxígeno y que es precisamente en su núcleo donde se condensa la esencia cósmica. Esto tal vez le sorprenda, dado que este núcleo es invisible. Sin embargo, contrariamente a lo que afirman ciertos científicos, existe como centro energético. Volveremos sobre este punto en los próximos capítulos. En el momento de la inspiración, estos dos componentes del aire pasan a los capilares, y por esta causa, decimos que la polaridad positiva de la Fuerza Vital es introducida en el cuerpo gracias al aire que inspiramos.
El segundo intercambio es el que permite al gas carbónico pasar de los capilares sanguíneos a los alvéolos pulmonares. Este gas carbónico es un producto de deshecho generado por el metabolismo celular, por lo que debe ser expulsado del cuerpo para que no envenene al organismo a través de la corriente sanguínea. En los pulmones pasa a los alvéolos pulmonares, para ser expulsado del cuerpo en el momento de la espiración. La vena cava es el conducto que envía al corazón la sangre cargada de gas carbónico y la arteria pulmonar es la que la envía del corazón a los pulmones para que sea de nuevo oxigenada y revitalizada. En el próximo capítulo hablaremos con mas detalle sobre como se efectúan estos intercambios entre los pulmones y la sangre y también le presentaremos un esquema que ilustra el recorrido que la sangre realiza por el cuerpo.

LA HIGIENE RESPIRATORIA

Todas las nociones generales que acabamos de explicar respecto a la respiración nos permiten, al igual que hicimos cuando hablamos de la digestión, deducir ciertas reglas referidas a la higiene respiratoria. En primer lugar, tal como hemos indicado, es mejor respirar por la nariz que por la boca, sobre todo si el aire ambiental es frío o impuro. Es evidente que siempre debemos intentar respirar un aire lo más sano posible, pero sabemos perfectamente que esto no es siempre fácil, sobre todo si se vive y trabaja en la ciudad. En este caso, es necesario dedicar algún tiempo a pasear por al campo para aportar regularmente al organismo aire regenerador.
La respiración, al igual que la digestión y la mayoría de las funciones internas, no está bajo el control de la consciencia objetiva del hombre, sino bajo la del subconsciente. Dicho de otro modo, forma parte de las acciones involuntarias del cuerpo. Lo que quiere decir que no es el hombre quien decide cuando debe respirar. Sin embargo, si tiene el poder y el deber de dedicar toda su atención a la manera en que respira. Al igual que es importante comer de manera saludable, también es necesario respirar correctamente. Hay mucha gente que inspira una cantidad de aire insuficiente y no aporta suficiente oxígeno a las células de su cuerpo físico, y paralelamente a esta insuficiencia en oxígeno, no proporciona al cuerpo psíquico todo el potencial de esencia cósmica que necesita para realizar correctamente sus funciones. Recordemos que un cuerpo psíquico débil es la causa de muchas enfermedades más o menos graves, aunque no sean perceptibles. Por eso la respiración es tan importante. La mayor parte del tiempo no espiramos con la suficiente profundidad, lo que hace que permanezca en los pulmones parte del gas carbónico, sobre todo en los lóbulos inferiores, y que estos gases residuales nocivos puedan dar origen a graves enfermedades.
Como ya hemos dicho anteriormente, el aire, si se respira por la nariz, se humedece antes de llegar a los pulmones. Por esta causa, le aconsejamos que tenga siempre en su dormitorio un recipiente lleno de agua pura, lo que permite mantener una humedad ambiental favorable al proceso fisiológico de la respiración. Por otra parte, y tal como explicaremos más adelante, la presencia de un recipiente de agua en el dormitorio, lo más cerca posible de la cama, crea unas condiciones alquímicas favorables para ciertas experiencias místicas. Finalmente, terminaremos estas normas dedicadas a la higiene respiratoria recomendándole que no duerma en una habitación donde haya plantas, ya que durante la noche expulsan anhídrido carbónico en vez de utilizar el que hay en la atmósfera: Si no le causa molestia, le aconsejamos que duerma con la ventana abierta o entreabierta. Una libre circulación de aire durante la noche facilita el reposo del cuerpo físico y favorece la actividad del cuerpo psíquico. Por todas estas causas, es conveniente airear bien el dormitorio y todas las habitaciones de la casa en las que se habita normalmente.
En el próximo capítulo volveremos a hablar sobre los puntos más importantes estudiados en relación con la digestión y la respiración, y veremos que estas dos funciones encuentran su razón de ser en una tercera, la circulación sanguínea, ya que es precisamente la sangre quien transporta a todo el cuerpo tanto las sustancias nutritivas contenidas en la bebida y en la alimentación, como el oxígeno y la esencia cósmica contenidos en el aire que respiramos.

CAPÍTULO VI

Después de haber examinado la digestión y la respiración, hoy vamos a dedicarnos al estudio de la circulación sanguínea. Al igual que en los capítulos anteriores, evitaremos utilizar términos complejos que dificultarían la comprensión de las importantes funciones que estamos estudiando. Lo más importante de estas enseñanzas, es exponer de la manera más simple los procesos fisiológicos que están siendo tratados.
Como ha debido notar al estudiar los dos últimos capítulos, existe un factor común entre la digestión y la respiración. Ese factor común es la sangre, ya que es ella quien aporta a las células del cuerpo las sustancias nutritivas y la cantidad de oxígeno y de esencia cósmica necesaria tanto para su vitalidad física como psíquica. Dado que los líquidos y el alimento que tornarnos contienen la polaridad negativa o elemento B de la Fuerza Vital, y puesto que el oxígeno y la esencia cósmica contenidos en el aire forman la polaridad positiva o elemento A, ahora vamos a contemplar la forma en que esta doble polaridad de la Fuerza Vitales distribuida a todo el organismo a través de la corriente sanguínea. Sin embargo, en un libro anterior, ha aprendido que la Fuerza Vital era la fase positiva del Nous, cuya fase negativa es el Espíritu. Lo que quiere decir que la fase positiva de esta energía emanada del Éter llega a todo nuestro ser a través de la sangre. En cuanto al Espíritu, fase negativa del Nous, impregna los átomos y las moléculas que entran en la composición puramente material del cuerpo, dando a éste una cohesión sin la cual se desintegraría.
Volvamos ahora a la misión de la sangre y a su composición. En primer lugar, es necesario que sepa que la anatomía del sistema circulatorio tal como se explica en nuestros días, ya era conocida por los egipcios de la antigüedad. El papiro que Edwin Smith descubrió en el siglo XIX, y que lleva su nombre, fue redactado hacia el año 1700 antes de Jesucristo. Es el documento más antiguo que existe sobre el sistema circulatorio y nos revela que sus autores conocían perfectamente la relación del corazón con los vasos sanguíneos unos tres mil quinientos años antes que el célebre William Harvey, ocultista y discípulo de Francis Bacon, publicara su histórica teoría sobre el sistema circulatorio, probando que la sangre circula por todo el cuerpo. El conocimiento de los egipcios sobre la cirugía del cuerpo físico era prodigioso, pero sólo era la contrapartida del inmenso saber adquirido en el terreno de la curación metafísica. Ahora que se ha familiarizado con las funciones más importantes del organismo humano, vamos a tener el honor de poner a su alcance ese saber.
En general, se podría decir que la circulación de la sangre asegura en el organismo todo tipo de intercambios. En primer lugar, transporta a los tejidos el oxígeno y la esencia cósmica que ha recogido en los pulmones. En segundo lugar, lleva hasta los pulmones el gas carbónico recogido en los tejidos para que sea eliminado al espirar el aire. Esta doble función ha sido tratada en el capítulo anterior. Sin embargo, la misión de la sangre no termina aquí, también conduce el producto de la digestión intestinal hacia el hígado y más tarde, a los tejidos, y transporta hasta los riñones productos de deshecho tales como la urea, para que allí sean filtrados y eliminados por la orina. También transporta las hormonas desde las glándulas que las segregan hasta los órganos receptores. El reparto uniforme del calor por el cuerpo humano también se debe a una propiedad propia de la corriente sanguínea. Por otra parte, el hecho de que la sangre pueda coagularse espontáneamente fuera de los vasos, sirve para detener las pequeñas hemorragias y contribuye a la cicatrización de las heridas. Para finalizar, concluiremos este rápido repaso de las propiedades de la sangre insistiendo en el papel esencial que juega en la lucha del organismo contra las infecciones por bacterias o por cualquier otro agente capaz de provocar la enfermedad. Entre los métodos que vamos a enseñarle en esta obra y que le permitirán aliviar los estados patológicos del cuerpo, algunos estarán relacionados con principios místicos que permiten purificar, regenerar y revitalizar el flujo sanguíneo.

LA COMPOSICIÓN DE LA SANGRE

La sangre se compone principalmente de dos partes: de células sanguíneas y de un medio líquido. Hay tres tipos de células: los glóbulos rojos o hematíes, los glóbulos blancos o leucocitos y las plaquetas. Los glóbulos rojos han sido llamados así por contener un pigmento rojo, la hemoglobina, que es el que da su color a la sangre. La hemoglobina fija el oxígeno en los pulmones y al mismo tiempo, limpia el cuerpo del gas carbónico que se ha cargado en la corriente sanguínea a su paso por los diferentes órganos. Aunque la ciencia afirma que los glóbulos rojos no poseen núcleo, sabemos que esta afirmación es errónea y se basa sólo en el hecho de que este núcleo es invisible. En efecto, cada hematíe posee un centro energético, y es este centro quien capta la esencia cósmica contenida en el aire para repartirla a cada una de las, células del cuerpo. En cuanto a los glóbulos blancos de la sangre, desempeñan un papel esencial de protección ante los ataques de microbios o virus. Sin embargo, no todos intervienen para luchar contra las mismas enfermedades. Existen diferentes categorías de leucocitos, y cada categoría está especializada en una función protectora. Por ejemplo, los neutrófilos polinucleares entran en acción en caso de infecciones agudas como la neumonía o la escarlatina; los eosinófilos polinucleares si se produce una infección por parásitos o fenómenos alérgicos; y los linfocitos, los más comunes, en caso de enfermedades víricas.
Las plaquetas sanguíneas realizan una importante misión en la coagulación de la sangre al producirse una herida. Cuando se rompe un vaso, se aglutinan dando paso a una cicatriz provisional. La cicatrización definitiva se debe al fibrinógeno contenido en el plasma. Al igual que en todo organismo vivo, los glóbulos rojos, los glóbulos blancos y las plaquetas de la sangre también mueren al término de un período que puede ir de unas horas a algunos meses. Su fabricación corre a cargo de la médula roja de los huesos, del hígado, del bazo y de los ganglios linfáticos, a quien la ciencia da también el nombre de "nódulos linfáticos". En lo que respecta a la parte líquida, está formada por el plasma que constituye el 55% del volumen sanguíneo total, y que a su vez, está compuesto por un 80% de agua. El líquido del plasma contiene sustancias nutritivas diversas y, tal como acabamos de decir, también fibrinógeno, proteína indispensable para la formación de coágulos en caso de heridas. En el próximo capítulo, veremos corno el plasma sanguíneo juega un importante papel en la constitución de la linfa.

LAS ENFERMEDADES DE LA SANGRE

Las enfermedades de la sangre son por desgracia muy frecuentes y eso sin contar las modificaciones sanguíneas que acompañan a la mayoría de las enfermedades. Dado que la corriente sanguínea está compuesta de tres tipos de células, también hay tres grandes tipos de enfermedades. La primera afecta a los problemas relacionados directamente con los glóbulos
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