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EL CUENTO DE LA PRINCESA RAQUEL

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EL CUENTO DE LA PRINCESA RAQUEL

Mensaje por antonioPJ el Vie Jun 05, 2015 12:24 am

EL CUENTO DE LA PRINCESA RAQUEL

(por ESTHER “la Voz de EL ESCRIBA”)


Pregunta:

“¿Dónde está la Verdad?” Se pregunta la Humanidad..

“¿En el ayer, en el hoy, en el mañana, en ti, en mí, en el otro, en todo cuanto vemos?”

¿Que nos puedes decir?


Respuesta de ESTHER “la Voz de EL ESCRIBA”: 

Si nos preguntamos donde está la verdad de una semilla, de un feto dentro del vientre materno o la verdad de nuestro Universo te diré que la has tenido, la tienes y la tendrás a la vista en todo momento, de modo que quien busca la verdad absoluta no comprende que toda la verdad tiene un tiempo de desarrollo que se va materializando de instante en instante, ante nuestros ojos.

Podemos observarlo en cualquier semilla que paso a paso nos va mostrando su verdad, materializando su raíz, su tallo, sus ramas, hojas, flores y frutos de instante en instante o en el niño dentro del vientre materno que de instante en instante va materializando sus órganos mientras ocupa más y más espacio para sí mismo igual que hace nuestro universo en expansión, a partir de un punto ínfimo que representa una semilla comienza a mostrarnos el desarrollo de su verdad de instante en instante. ¿A qué conclusión podíamos llegar?


Pregunta:

Podríamos concluir que cada verdad tiene su tiempo, la verdad de una semilla la podemos ver de principio a fin porque está dentro de nuestro universo al igual que la del feto en gestación. Pero ¿cómo ver la verdad final del universo?

ESTHER:

Para ver la Verdad final del Universo, la Verdad absoluta que representa el Universo aún hay que esperar. De modo que más que buscar la verdad final hay que conformarse con observar paso a paso el orden que sigue su desarrollo, su materialización de instante en instante. 

Te voy a contar un cuento inspirado en la obra de EL ESCRIBA para acercarnos a la Verdad con mayúsculas y darle mayor comprensión a la Humanidad.






LA PRINCESA RAQUEL


Érase una vez una princesa llamada Raquel, vivía con su familia en los jardines de Aranjuez.

Un día por la mañana la mamá de Raquel que estaba embarazada en su octavo mes, la llamó junto a ella:

- “Siéntate hija mía, tengo algo que contarte, algo muy importante”. 


Raquel se sentó frente a su madre muy atenta…

“Ya sabes que vas a tener un hermano, me encuentro agotada y estoy preocupada por él.

Voy a necesitar tu ayuda, Raquel”.


- “¿Qué es lo que pasa mamá?”


- “Se trata de Tu hermano, no está colocado en la situación correcta para nacer. Está aferrado a mí que soy su Seguridad, está de espaldas a la salida que conduce, a La Luz, a la libertad, 

Está empujando en dirección contraria.

Las células que forman sus órganos no tienen conciencia de Unidad, no tienen clara su función, ni tienen idea de su situación.

Sólo saben que están dentro de un mundo en expansión y que se les queda pequeño el espacio donde viven, porque son demasiadas, cada vez son más y necesitan más y más energía pero ya no puedo darles más.

Ya tienen que disponerse a nacer y colocarse en la dirección correcta, porque su Tiempo de gestación se acaba.”


- “Dime mamá, ¿qué puedo hacer yo?...”


- “Te voy a convertir en una célula chiquitita para que seas tú, desde dentro quien les expliques la situación y como deben colocarse para nacer a este mundo”.


Con su carita inocente Raquel preguntó:

- “¿Es que no saben que existe este mundo?”


- “No”, respondió la madre, “sólo conocen la oscuridad, no saben ni su origen ni su destino, lo ignoran todo”.


- “¡Pues que alegría les voy a dar!

Les hablaré de la luz y los colores, de los ríos y las montañas, de los árboles y las flores, de la utilidad de sus piernas y sus manos, la excelencia de sus órganos, la belleza de su cuerpo y de la libertad, del movimiento por el Espacio.

Me van a recibir como a una reina, les enseñaré lo que quieren saber, resolveré sus misterios.

¡Oh!, sí mamá, ¡claro que sí! voy en seguida a contarle a mi hermano las maravillas que le aguardan”.


Abrazó a su madre y con una sonrisa se despidió:

“No te preocupes mamá, cumpliré bien mi misión”.


Así nació Raquel dentro del feto gestante y como una célula más recibió la educación oficial:

“Vivimos dentro de un mundo en expansión y fuera sólo existe la Nada.       
                                   
Lo único verdadero es que estamos condenadas a morir.    
                   
De la Nada vinimos y a la Nada volveremos”.



Pero a nuestra célula Raquelita, estas cosas que le enseñaban no encajaban en su interior.

En la realidad que observaba cada célula competía con las demás, cada órgano actuaba por separado, todo lleno de fronteras, todos discutiendo, moviéndose como locos de un lado a otro, envenenando, desordenando y arruinando todo a su paso.
 

A Raquelita no le encajaba, ¡NO!, y se preguntaba...

“¿Por qué obra cada órgano por su cuenta?

 ¿Por qué no está cada uno en su lugar, cumpliendo su misión?

¿Por qué no tienen conciencia de la unidad que son todos juntos?”


Raquelita analizaba una y otra vez la situación y reflexionaba, buscando respuesta.

No podía comprender cómo vivían así, robando, engañando y esclavizando a las células más indefensas...

Así transcurrió la adolescencia de Raquelita, haciéndose muchas veces la misma pregunta:

“¿Pero qué clase de Humanidad es ésta?”   


Al llegar a la madurez, una noche de abril tuvo un sueño en color.

¡Vio la cara de su madre preocupada y recordó su Misión!

“¡Madre mía! ¿Pero cómo pude olvidarlo?”, gritó al despertar y se lanzó a la calle entusiasmada,
con el ánimo de hablarle al mundo de la Luz y el Color. 

“¡Hermanas!, ¡Hermanos! ¡Acercaos a mí!

¡No perdáis la esperanza, la muerte no es el Fin!

Fuera de esta Oscuridad en que vivimos está la Luz”.


“¡Ja Ja Ja!”, reían las células que escuchaban…

“Tenemos memoria de muchas generaciones de células que han nacido y han muerto aquí. Nunca ha vuelto ninguna para decirnos que aún vive en otro lugar, fuera de aquí.

Estás loca ¡ja ja ja!”


“¡Que no! ¡Que no!”, les decía Raquelita…

“¡¡¡No somos las únicas!!

¡¡Fuera de nuestro mundo hay millones como nosotras!!”


Pero no le hacían ningún caso.

Raquelita que conocía la Realidad que hay fuera, se desesperaba.

“¡Ay Mamá! Parecía misión tan fácil desde fuera pero desde aquí dentro, con tantos prejuicios científicos y religiosos... ¡qué difícil resulta!” 

Raquelita se puso a reflexionar para ver cómo podía darles conciencia de la Unidad que eran como Feto y de la Realidad en la que estaban creciendo.

“El tiempo se acaba”, pensaba Raquelita, “si no les doy conciencia de Unidad, mi hermano nacerá en trozos separados, cada órgano por su lado y no podrá sobrevivir en el Mundo Real.

Primero debo explicar a las células científicas que el mundo en el que viven no crece por casualidad, 

TIENE UN PROPÓSITO, UNA FINALIDAD.

 La energía que necesita para crecer la recibe de fuera de sí mismo, de la Madre.

No es verdad, como afirman ellas, sin ningún rubor, que la energía ni se crea ni se destruye que hay siempre la misma y que fuera de este mundo sólo existe la Nada: 

“¡Todo, Todo está aquí dentro!”, dicen ellas.

¡Qué difícil misión, hacerlas cambiar de opinión siendo tan cabezotas!

También debo explicar a las células religiosas que además de sus padres de este mundo tienen todas juntas una sola Madre y un solo Padre

Debo darles comprensión de la verdad que hay fuera de este mundo, 

¿cómo lo haré? ¡Ni siquiera saben lo que es la luz!

Raquelita se acordaba de su Madre y se decía: 

“¡¡¡Qué misión tan difícil. ¡¡¡Mamá, cuánto te echo de menos!!!


¿Cómo explicarles que la oscuridad en la que nacen, viven y mueren, es sólo una Realidad Temporal?  

¿Cómo decirles que viven en un mundo en obras, sin terminar?

¿Cómo darles conciencia de que todas juntas forman una Unidad, un Cuerpo Perfecto?

¿Cómo hacerles entender la importancia de estar cada una en su sitio haciendo su trabajo?

¿Cómo decirles que además de la madre y el padre celular, tienen todas juntas en el mundo Real una misma Madre y un mismo Padre?


¡¡¡Oh, Mamá, qué misión tan difícil!!!!, se repetía Raquelita.

¡Cuánta tarea para tan poco tiempo!

Para que no me falte la pasión, la inspiración y la determinación que necesito...

Trabajaré para ti, todos los días.

Por ti Mamá y por mi hermano.”


Y colorín colorado:

Hasta que nazca el bebé, el cuento no ha terminado.


Esther “la Voz de El Escriba”.

antonioPJ

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